Dura derrota de ley antiterror de Blair, que niega renuncia

Mundo

Londres (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El primer ministro británico, Tony Blair, sufrió ayer una humillante derrota en la Cámara de los Comunes, donde los diputados rechazaron una legislación que buscaba extender de 14 a 90 días la detención sin cargos de sospechosos de terrorismo. El revés, el primero de gran envergadura en más de ocho años de administración, fue tan fuerte que el jefe de gobierno debió salir a desmentir versiones de que renunciaría.

Los parlamentarios votaron mayoritariamente en contra de ese polémico proyecto defendido a capa y espada por Blair, que recibió 322 votos en contra y 291 a favor. Treinta parlamentarios optaron por la abstención. En tanto, 40 diputados laboristas, sobre un total de 354, se rebelaron contra Blair y se aliaron con la oposición.

Tras rechazar el plan del premier, los legisladores optaron por aprobar -por 323 votos a favor y 290 en contra- una legislación que extiende de 14 a sólo 28 días la detención sin cargos de supuestos terroristas.

«No», respondió lacónicamente Blair en una entrevista televisiva cuando se le preguntó si este resultado lo llevaría a considerar su renuncia.


«Creo que es una decisión equivocada. A veces es mejor perder haciendo lo correcto que ganar haciendo lo equivocado», declaró Blair tras el voto. «La razón por la que lamento esos resultados es porque estamos tratando de hacer lo mejor para el país», añadió, tras acusar al Parlamento de haber actuado con «profunda irresponsabilidad».

Más allá de la negativa de Blair a hablar de dimisión, lo ocurrido ayer fortalece la tesis de comentaristas, opositores y también de muchos laboristas, que estiman que el premier está perdiendo el control de su gobierno. A esto han contribuido las fuertes pugnas internas registradas en las últimas semanas y la renuncia de uno de sus ministros más importantes,
David Blunkett, bajo sospechas de corrupción.

• Advertencia

Blair mismo había advertido sobre las consecuencias de un rechazo de su nueva legislación antiterrorista, elaborada tras los atentados de julio pasado, que dejaron 56 muertos, entre ellos los cuatro kamikazes.

Reconociendo que un rechazo de la legislación suscitaría serias dudas sobre su liderazgo en el Partido Laborista, el gobernante advirtió que significaría el inicio del fin del laborismo en el poder.


«El laborismo será castigado por los ciudadanos si rechazamos el tipo de reformas que el público espera de su gobierno», había señalado Blair, defendiendo un proyecto que gozaba de un apoyo mayoritario entre los británicos.

Sólo unas horas antes de la votación, Blair había defendido ante los Comunes el proyecto de ley, recalcando que había surgido de un pedido de la policía. «Vivimos en un país que afronta una amenaza terrorista seria y real», declaró Blair el miércoles, afirmando que era su deber y el de los parlamentarios apoyar el trabajo de las fuerzas de seguridad.

El temor de Blair a una derrota en los Comunes era tan grande que incluso llamó a su gran rival dentro del laborismo, el ministro de Finanzas,
Gordon Brown, quien acababa de llegar a Israel, para que regresara inmediatamente a Londres a fin de participar en la votación.

El miércoles de la semana pasada, el gobierno estuvo al borde de perder una votación sobre uno de los aspectos menos polémicos de ese paquete antiterrorista, la prohibición de «glorificar» los atentados, obteniendo el visto bueno por un solo voto.

Dejá tu comentario