La justicia de Estados Unidos presentó seis acusaciones contra el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab por intentar explotar un avión de pasajeros norteamericano el 25 de diciembre, en un hecho que expuso serios errores en la seguridad e inteligencia estadounidense.
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El nigeriano de 23 años, que dijo a los investigadores que llevan el caso que los explosivos se los proporcionó Al Qaeda en Yemen y que estuvo entrenándose en ese país, ya estaba acusado de intentar hacer explotar el avión de Northwest Airlines.
Un tribunal de Michigan acusó al nigeriano de 23 años de seis cargos, incluido el intento de asesinato de los 289 pasajeros y tripulantes que iban a bordo y por el uso de un arma de destrucción masiva.
Según la acusación, en el juicio -cuya fecha aún no fue fijada- el joven deberá afrontar un cargo de intento de uso de un arma de destrucción masiva y otros dos de posesión de armas por el explosivo PETN que llevaba escondido en su ropa interior y que trató de hacer detonar cuando el avión de Northwest procedente de Amsterdam se disponía a aterrizar en Detroit con casi 300 pasajeros a bordo.
Asimismo, Abdulmutallab está acusado de intento de asesinato dentro de la jurisdicción aérea de Estados Unidos, intento de destruir un avión en ese mismo espacio y de colocar intencionadamente un aparato destructivo en las proximidades de un avión.
El atentado frustrado volvió a hacer sonar todas las alertas frente a la amenaza del terrorismo internacional.
El presidente estadounidense, Barack Obama, impuso el martes nuevas medidas para tapar los agujeros en los servicios de espionaje y ordena la revisión de los sistemas de control en los aeropuertos.
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