Washington (ANSA, AFP, EFE) - Estados Unidos, «sorprendido» desagradablemente por el rechazo de Turquía a un despliegue de fuerzas norteamericanas para un ataque a Irak, evalúa alternativas para incrementar la dotación en Kuwait y hacer llegar tropas aerotransportadas al norte de Irak. Como represalia por la negativa turca, la Casa Blanca anunció el congelamiento de la ayuda especial de varios miles de millones de dólares que había negociado con el gobierno de Ankara.
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El portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, dijo que Turquía perderá buena parte de los 6.000 millones de dólares iniciales que se le habían ofrecido como compensación por permitir a 62.000 efectivos estadounidenses hacer pie en bases y puertos de ese país, salvo que los legisladores turcos cambien de parecer y decidan colaborar. No se espera una nueva votación para las dos o tres próximas semanas, según un alto funcionario del partido oficialista turco Justicia y Desarrollo (AKP). Analistas evalúan que será difícil superar al Parlamento y tampoco podría sacarlo el gobierno por decreto. Turquía está inmersa en un proceso electoral legislativo, y la oposición de la población a un ataque es muy mayoritaria.
No obstante, «tenemos un fuerte interés en la estabilidad económica de Turquía», agregó Boucher en tono diplomático. La tensión fue ayer importante en los mercados turcos, donde la Bolsa llegó a retroceder 11,3%. -La Casa Blanca admitió que la votación del sábado fue una «sorpresa» que complicará sus planes para un ataque a Irak. «Este voto fue una sorpresa, tanto para los funcionarios turcos como para los funcionarios estadounidenses», indicó el vocero presidencial, Ari Fleischer. Los estrategas militares, encabezados por el general Tommy Franks, jefe del Comando Central estadounidense, buscan alternativas para atacar por el frente norte iraquí. Fuentes castrenses evaluaron que la novedad proporcionada por Turquía retrasa los planes de ataque desde mediados de marzo hasta comienzos de abril. La alternativa más factible sería el envío de tropas por helicóptero hasta el norte de Irak, desde las bases aéreas que EE.UU. ya tiene en Turquía. Las fuerzas provendrían, sobre todo, de una parte de la cuarta División de Infantería, la principal unidad que se ha previsto desplegar en suelo turco. Esas tropas, con el respaldo del apoyo aéreo, despejarían pistas de aeródromos para que pudieran llegar refuerzos en los aviones de transporte C-17, que pueden cargar tropas y equipo pesado. Las fuerzas de EE.UU. actuarían en coordinación con la guerrilla kurda que opera en el norte y nordeste iraquí.
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El «plan B», más costoso y complicado, sería que tropas y vehículos de guerra estadounidenses cruzaran cientos de kilómetros a través del desierto de Kuwait, dijo el diario «The Washington Post», que citó a un alto funcionario.
En tanto, la Casa Blanca volvió a restar importancia al desmantelamiento de los misiles iraquíes Al-Samud II, que ayer continuó con seis unidades destruidas en Taji.
Fleischer insistió en que, aunque Saddam Hussein haya destruido 16 misiles, «aún tenemos que ver» qué ocurrió con decenas de miles de litros de diversos tipos de productos para elaborar armas químicas y biológicas que los inspectores de la ONU detallaron en la década de 1990. También dijo, sobre los informes de ántrax y VX, que finalmente, «ante la presión, Saddam Hussein está encontrando cosas que decía que no tenía». Bagdad anunció que presentará ante la ONU otro informe sobre armas bioquímicas en una semana.
En el frente antibélico, de Moscú a Pekín y a Argel, donde el presidente Jacques Chirac intentó restañar heridas del pasado colonial francés, hubo llamamientos para que Bagdad coopere plenamente con los expertos de armas de la ONU.
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