Washington (EFE) - El gobierno de EE.UU. expresó ayer su preocupación por la propuesta del presidente francés, Jacques Chirac, de reforzar el laicismo en la educación pública y prohibir el uso de signos religiosos ostensibles en las escuelas.
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«Todas las personas deberían poder practicar su religión y sus creencias pacíficamente sin interferencia del gobierno si lo hacen sin provocación ni intimidación hacia otros», dijo el responsable del Departamento para la Libertad Religiosa, John Hanford.
Hanford presentó ante la prensa el informe anual del Departamento de Estado sobre la situación de la libertad religiosa en el mundo, un día después de que Chirac apoyara prohibir en las escuelas el velo islámico, la kipá judía o las cruces de «grandes dimensiones». «Vamos a vigilar esto cuidadosamente. Ciertamente, es una preocupación importante en este momento», dijo Hanford, quien contrapuso al secularismo francés el principio estadounidense de que «la libertad religiosa es algo que no se negocia».
«Nosotros creemos que cuando la gente viste estos símbolos como una manifestación sentida de sus creencias, como lo vemos cada día aquí en EE.UU. (...) debería ser un derecho básico a proteger,» dijo. El documento señaló a Corea del Norte, Cuba, China, Vietnam y Birmania como los países más represivos de las religiones. También señaló a aquellos países que «estigmatizan algunas religiones asociándolas de manera equivocada con cultos o sectas peligrosas», explicó Hanford.
En esta última categoría figuran Bélgica, Francia y Alemania. El miércoles, el presidente francés encargó una ley que prohíba los símbolos religiosos ostensibles en las escuelas públicas.
«Las escuelas deben permanecer no confesionales», dijo Chirac.
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