6 de julio 2005 - 00:00

EE.UU.: ¿dos periodistas hoy a la cárcel?

Washington (ANSA, EFE) - El periodista Matthew Cooper, de la revista «Time», se expone a ser condenado hoy a una pena de cárcel por negarse a revelar una fuente pese a que la publicación ha entregado a la Justicia sus borradores, que indican el nombre del informante. Igual suerte podría correr su colega Judith Miller, de «The New York Times», dijeron ayer fuentes judiciales.

De acuerdo con esa información, ambos podrían recibir una condena de 120 días de cárcel durante la audiencia convocada para hoy por el juez federal del distrito de Columbia Thomas Hogan, quien está a cargo de las investigaciones sobre el informante que les reveló a los periodistasel nombre de una agente secreta, algo considerado delito en los EE.UU.

Patrick Fitgerald
, jefe de los fiscales federales de los Estados Unidos, sugirió ayer que los periodistas deberían ser llevados a la cárcel a pesar de la entrega de material periodístico confidencial de Cooper por parte de «Time».

• Derecho inexistente

«Los periodistas no tienen el derecho de prometer la total confidencialidad de sus fuentes, porque en los Estados Unidos no existe ese derecho», interpretó Fitgerald.

El fiscal también rechazó la posibilidad de concederles a los periodistas el arresto domiciliario «porque de esa manera les sería más fácil rechazar la orden judicial de prestar declaración» ante el juez.
Además, dijo, brindarles un trato especial puede «negar el efecto coercitivo que contempla la ley».

El fiscal está investigando quién reveló la identidad de la agente de la CIA Valerie Plame, al parecer una represalia de un funcionario de la Casa Blanca por críticas de su marido a la política del gobierno de George W. Bush sobre Irak.

La ocupación de Plame se supo pocos días después de que su esposo, el ex embajador Joseph Wilson, refutara la denuncia realizada por el mandatario de que Saddam Hussein había intentado comprar uranio en Níger para fabricar una bomba atómica.

El nombre de la agente secreta se conoció por primera vez en una columna publicada en 2003 por el periodista conservador
Robert Novak, quien citó en su artículo a fuentes anónimas del actual gobierno estadounidense. Novak no ha sido enjuiciado, por lo que se supone que ha revelado el nombre de su fuente. El caso supone uno de los peores enfrentamientos legales entre los medios y el gobierno desde que la Corte Suprema se negó a frenar la publicación de una historia clasificada sobre la guerra de Vietnam -que se acuñó como los Papeles del Pentágono- en «The New York Times» y «The Washington Post».

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