El Paso, EE.UU. (EFE, AFP, Reuters, LF) - Un juez estadounidense determinó que el anticastrista Luis Posada Carriles no sea deportado ni extraditado a Cuba o a Venezuela por la posibilidad de que sea torturado en esos países y que quede por tiempo indefinido bajo custodia de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), informó ayer una vocera del organismo en El Paso, Texas.
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«El juez de migración determinó ayer (por el lunes) en una decisión escrita que el señor Posada no será removido a Cuba o a Venezuela, citando la Convención contra la Tortura», dijo Leticia Zamarripa, portavoz del ICE. «La decisión del juez no descartó el traslado del señor Posada a otro país», agregó.
EL ICE tuvo la oportunidad de rechazar esta decisión en una audiencia celebrada el lunes, pero no puso reparos. La Fiscalía, a la que el juez había dado 14 días de plazo para manifestar su oposición a que permaneciera en el país, se abstuvo de hacerlo.
• Polémico
El caso de Posada Carriles, de 77 años, es particularmente polémico, ya que las fuertes acusaciones de terrorismo en su contra pusieron al gobierno de George W. Bush entre la espada y la pared: permitirle permanecer en EE.UU. era contradictorio con la firme política antiterrorista de la Casa Blanca, pero entregarlo a Cuba o a Venezuela habría sido interpretadocomo una afrenta por la influyentecomunidad cubana de Miami.
Venezuela -donde estuvo encarcelado 9 años- solicitó su extradición por la voladura en 1976 de una aeronave de Cubana de Aviación, en la que murieron 73 personas.
Además, fue condenado en Panamá por haber intentado matar a Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana de 2000, pero el año pasado fue indultado junto con otros tres presuntos terroristas de origen cubano.
Por otra parte, documentos del FBI lo han ligado al atentado perpetrado en Washington en 1976 contra el ex canciller chileno Orlando Letelier. Por último, Cuba lo acusa de haber organizado una serie de atentados explosivos en la isla contra hoteles, en uno de los cuales murió un turista italiano.
El anticastrista fue capturado en mayo último en Miami, donde reapareció tras retirar una solicitud de asilo político y ofrecer una conferencia de prensa clandestina.
Había entrado ilegalmente en Estados Unidos en marzo, supuestamente por la frontera con México, y las autoridades estadounidenses solicitaron inicialmente su deportación por no encontrarse legalmente en el país.
Sus abogados intentaron desde entonces detener o retrasar su deportación, aunque no sea elegible para quedarse en el país, amparados por la Convención Internacional contra la Tortura y alegando que sería torturado en caso de ser enviado a Venezuela.
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