25 de junio 2007 - 00:00

El catolicismo, una vieja obsesión

Londres (EFE) - El primer ministro británico, Tony Blair, de quien se rumorea su próxima conversión al catolicismo, desea desde hace un cuarto de siglo ingresar en la Iglesia de Roma, según Garry O'Connor, corresponsal de religión del dominical «The Mail on Sunday» y autor de un libro sobre Juan Pablo II.

Según explicó ayer O'Connor en el dominical, la fe marcó profundamente la relación entre Blair y su esposa, la católica Cherie Booth, desde que se enamoraron a primera vista en 1976, cuando ambos eran jóvenes y ambiciosos abogados.

La familia de Cherie, que vivía en Liverpool, era católica y muy devota mientras que los padres de Blair, anglicanos, no parecían, en cambio, excesivamente religiosos. El propio Tony Blair -que el sábado visitó en el Vaticano a Benedicto XVI, sin hacer anuncios- no mostró excesivo entusiasmo por la religión hasta que su padre sufrió un ataque cardíaco en 1964 y hasta que murió su madre, poco después.

En la Universidad de Oxford, donde estudió, encontró un mentor espiritual en un anglicano llamado Peter Thompson, y durante los primeros años de matrimonio con Cherie, Blair comulgó muchas veces con ella pese a cierto temor de que ello pudiese comprometer sus ambiciones políticas.

Pero antes de convertirse en premier en 1997, Blair comulgó según el rito católico en Santa Juana de Arco, en el barrio de Islington, donde vivía la pareja. Tras el nacimiento del último hijo de ambos, Leo, en 2000, la familia empezó a pasar más tiempo en la residencia campestre de Chequers, donde cultivaron la amistad del cura local, Timothy Russ. Aunque Russ ya no se ve con los Blair -fue excluido de su círculo tras criticar la Guerra de Irak, señala O'Connor-, le escribe cada semana al primer ministro y le envía sus sermones. El canónigo Russ fue sustituido, mientras tanto, por el padre John Walsh, capellán de la Fuerza Aérea, que ayudó a Blair a aproximarse cada vez más a la fe católica.

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