El huracán Rita pone en alerta máxima a EE.UU.
«Debemos prepararnos para lo peor», dijo ayer George W. Bush en relación con el avance del huracán Rita. La tormenta ya alcanzó la categoría 5, la de mayor violencia, superando incluso al devastador Katrina. Decenas de miles de personas huían presas del pánico desde la costa hacia el interior de Texas (foto), y lo mismo ocurría en Louisiana.
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«Hay evacuaciones obligatorias para Nueva Orleans y Galveston. Les pido a los ciudadanos que escuchen cuidadosamente las instrucciones provistas por las autoridades locales y estatales, y que las sigan», dijo el presidente en Washington.
Las autoridades federales estadounidenses, fuertemente criticadas por su lenta respuesta al embate de Katrina, cuyo saldo oficial de muertos sobrepasa los 1.000, tomaron esta vez serios recaudos (ver vinculada).
«No tomemos riesgos, vamos a prepararnos», dijo el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, a la cadena televisiva ABC.
En Louisiana, el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, suspendió el regreso de los residentes a la ciudad y ordenó la evacuación obligatoria. El alca l de de Houston, Bill White, también instó a los residentes de áreas bajas de la ciudad, así como de casas rodantes, a abandonar sus hogares.
«En su actual trayectoria, el huracán Rita representa un riesgo para Houston y toda la región», dijo White. A tan sólo dos semanas del dramático Katrina, más de 7.000 refugiados por ese huracán en Houston debieronser nuevamente evacuados,esta vez hacia Arkansas y Tennessee.
Alicia Baxter, una mujer que llegó a Galveston la semana pasada desplazada del Superdome de Nueva Orleans y luego del Astrodome de Houston, no podía creer su suerte: «Estoy por suicidarme», dijo.
El 73% de la producción petrolera del Golfo -una tercera parte de la producción estadounidense-, ascendente a 1,5 millón de barriles, estaba paralizada; más de 500 plataformas petroleras habían sido evacuadas y por lo menos 10 refinerías estaban ubicadas en la trayectoria directa de Rita, entre Galveston y Houston.
Rita es el noveno huracán del año en el Atlántico, cuya temporada ciclónica se extiende hasta el 30 de noviembre, y el segundo que alcanza la máxima intensidad, luego de Katrina.
Mientras tanto, Rita dejó en Cuba un rastro de lluvias, vientos y mareas altas que causaron inundaciones en la costa sur del centro de la isla, como en Guanímar, una de las comunidades anegadas por el mar.
Un día después del paso del ciclón frente a la costa atlántica, la localidad pesquera de Guanímar, unos 70 kilómetros al sudoeste de La Habana, parecía un pueblo fantasma inundado por el agua. Sólo ocho pescadores fueron autorizados a quedarse para proteger sus barcos, mientras agentes de la policía custodian el acceso al pueblo para impedir la entrada.
En La Habana, cientos de personas trabajaban en la remoción de escombros para acelerar la vuelta a la normalidad de los capitalinos, aunque unas 400.000 personas continuaban sin electricidad tras el paso de Rita. Los cayos de Florida fueron los primeros castigados por el huracán Rita. Se trata del noveno ciclón de la temporada.




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