El Papa cerró su primera gira africana con un llamado a combatir la pobreza
-
Cerca de 1.000 personas protestaron en Israel contra la guerra en Irán y se esperan más manifestaciones
-
Trump advierte que quedan "48 horas" para llegar a un acuerdo mientras Irán intensifica los ataques
Benedicto XVI en el aeropuerto de Luanda juntno al presidente del Angola.
En Camerún, donde residen miles de musulmanes, mandó un mensaje conciliador a los fieles del islam, sin ahorrar palabras para condenar a las sectas, a las que calificó "de poderes nefastos", así como a la magia negra y la brujería, lamentando los sacrificios humanos que cometen los "brujos".
En un continente en el que coexisten el cristianismo, el islam y las religiones tradicionales, la mayor preocupación de la Iglesia católica es la expansión de las sectas cristianas pentecostales, que sólo en Angola pasaron de ser 50 en 1992 a 900 en la actualidad.
"Llegan con su marketing, como la brasileña Iglesia Universal del Reino de Dios, para engañar a los africanos ofreciendo milagros y curaciones inmediatas", explicó el misionero uruguayo Martín Laserte, que lleva casi 30 años en África.
Pero el mensaje social y religioso del Papa corre el riesgo de verse arrinconado por la polémica que suscitaron sus declaraciones sobre el sida, un azote para África, donde viven 22 de los 33 millones de contagiados en el mundo.
En concreto, el Papa rechazó el uso del preservativo para luchar contra el sida, porque "agrava el problema", generando una lluvia de reacciones negativas de numerosos países de Europa así como de organizaciones internacionales y humanitarias.
Los problemas de África volverán a ser abordados por los obispos de todo el continente en octubre próximo en el Vaticano en el Sínodo convocado por el Papa para establecer las estrategias a seguir ante el reto de la globalización y cuyo documento preparatorio distribuyó personalmente.
Otro detalle significativo de la gira fue el rechazo del Papa a la "culturización", como se conoce a la integración de las tradiciones africanas en el catolicismo, algo que seduce a miles de africanos.
Benedicto XVI ofició en África según el estilo circunspecto de la liturgia tradicional y empleó un brillante paramento rosado como se prevé para la misa del cuarto domingo de Cuaresma.
Los coros, cantos y sobre todo las danzas típicas africanas, con sus tambores y movimientos frenéticos durante el encuentro con los jóvenes en Angola, fueron concebidos al parecer como un espectáculo al margen de la liturgia religiosa.




Dejá tu comentario