7 de febrero 2005 - 00:00

El Papa, débil, habló a través de un argentino

Juan Pablo II, mientras pronuncia la bendición del Angelus desde su habitación en el policlínico Gemelli. El obispo argentino Renato Sandri hizo público otro mensaje del Pontífice.
Juan Pablo II, mientras pronuncia la bendición del Angelus desde su habitación en el policlínico Gemelli. El obispo argentino Renato Sandri hizo público otro mensaje del Pontífice.
Roma (ANSA, EFE, Reuters) - El papa Juan Pablo II, desde la ventana de su habitación del hospital Gemelli de Roma, impartió ayer la bendición a los fieles de todo el mundo con voz ronca y débil, y reafirmó que mantiene las riendas de la Iglesia Católica, en otro mensaje leído por el arzobispo argentino Renato Sandri.

El Papa, por primera vez desde su internación del martes pasado a causa de un serio problema respiratorio, se mostró en público asomado a la ventana de su habitación en el Gemelli y habló con voz ronca y casi inentendible. Juan Pablo II impartió la bendición al finalizar el Angelus ante los fieles reunidos en la explanada del hospital, que lo vieron algo encorvado mientras se mostraba, unos 10 minutos en total, desde sus habitaciones en el décimo piso de ese policlínico romano.

Un colaborador sostuvo una hoja ante el Pontífice, quien pronunció unas diez palabras con evidente dificultad.

Poco antes, Sandri, sustitutode la Secretaría de Estado vaticana y tercero en la jerarquía del Vaticano, expresó en nombre del Papa que éste continúa al mando de la Iglesia. «También desde el hospital, entre otros enfermos a los cuales va mi afectuoso saludo, sigo sirviendo a la Iglesia y a la entera humanidad», sostuvo en su mensaje.

El Papa agradeció a todos los que siguieron el desarrollo de su enfermedad «desde todo el mundo». «A todos y cada uno aseguro mi gratitud, que se traduce en constante invocación al Señor por sus intenciones, como también para las necesidades de la Iglesia y para las grandes causas del mundo», dijo.

Un aplauso y un clima de profunda emoción recibieron la imagen del Papa transmitida en plaza San Pedro en directo desde el Gemelli de Roma, y una multitud escuchó en silencio, conmovida, su mensaje.
Centenares de equipos de televisión y periodistas se sumaron al silencio.

Coros, invocaciones, plegariasy fiesta de colores se escucharon y vieron en la explanada del hospital donde es asistido Juan Pablo II.

• Ausencia

Si bien se afirma que su estado de salud va mejorando, el Pontífice estará ausente por primera vez en la ceremonia del miércoles de cenizas en el Vaticano, que será oficiada en su nombre por el cardenal norteamericano James Stafford.

El vocero vaticano,
Joaquín Navarro Valls, afirmó el viernes que el Pontífice permanecerá al menos «una semana» en el nosocomio antes de regresar a la Santa Sede, pero que «serán los médicos los que decidirán».

El secretario de Estado, cardenal
Angelo Sodano, sostuvo el sábado que tiene confianza que con la ayuda de la oración y de los médicos, el Papa podrá regresar al Palacio Pontificio en pocos días». «Juan Pablo II retomará el timón de la nave de San Pedro con sabiduría y con su fuerza».

Pero la preocupación sobre la salud no ha cesado, a pesar de su aparición en el Gemelli. Muchos médicos expertos expresaron que su posibilidad de recuperación es cada vez más baja a raíz de sus múltiples enfermedades. Algunos afirmaron que es urgente la necesidad de practicarle una angioplastia, dado que sus arterias coronarias están muy obstruidas.

El anciano Papa, que en mayo cumplirá 85 años, sufre el avance imparable del mal de Parkinson, que le produce rigidez en los músculos faciales, la mandíbula y la garganta, dificultando la deglución e inundando de saliva la boca, lo que aumenta la posibilidad de ahogo.


Por otra parte, padece de enfisema senil y edema pulmonar, problemas que inciden sobre el funcionamiento cardiovascular.

Dejá tu comentario

Te puede interesar