El Papa no pudo hablar
Los fieles que colmaron ayer la Plaza San Pedro fueron testigos de las penurias de Juan Pablo II. El Pontífice se esforzó por hablar, pero sólo logró articular un murmullo ininteligible. La imagen de un Papa debilitado acentuó los temores acerca de su salud.
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Juan Pablo II
Siguió entonces la lectura de su mensaje pascual, que leyó en su nombre el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano.
A continuación el Papa se dispuso a impartir la bendición, ya que cerca del atril apareció un micrófono, pero de sus labios no salió más que un susurro incomprensible.
Volvió a intentarlo pero sin resultado y al final bendijo varias veces con la mano derecha. Durante el tiempo que permaneció asomado a la ventana, el Papa dio evidentes muestras de dolor y se llevó además la mano a la cabeza, en un gesto que lo caracterizó en sus últimas apariciones públicas. Es la primera vez en 26 años de pontificado que Juan Pablo II no pudo celebrar la misa de resurrección ni leer el mensaje pascual, mientras las tradicionales felicitaciones de Pascuas -que todos los años el Papa deseaba en 62 idiomas- quedaron este año suspendidas.
Las cámaras de televisión enfocaron a numerosas personas presentes en la Plaza de San Pedro que, al ver el frágil estado de salud del Papa y los esfuerzos realizados, no pudieron contener el llanto.
• Interrogante
La atmósfera de fiesta del día de Pascua quedó eclipsada así por una nube de tristeza y preocupación, sobre todo porque las dificultades demostradas por el Papa chocan con las noticias tranquilizadoras que los médicos y el Vaticano habían filtrado en los últimos días.
Ahora todos se interrogan sobre si y cuando Juan Pablo II volverá a hablar -la última vez que lo hizo en público se remonta al 13 de marzo- y si las dificultades de lenguaje están vinculadas al estrés de aparecer en público en esta situación de fragilidad o a un empeoramiento del Parkinson (ver vinculada).


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