28 de marzo 2005 - 00:00

El Papa no pudo hablar

Los fieles que colmaron ayer la Plaza San Pedro fueron testigos de las penurias de Juan Pablo II. El Pontífice se esforzó por hablar, pero sólo logró articular un murmullo ininteligible. La imagen de un Papa debilitado acentuó los temores acerca de su salud.

Juan Pablo II
Juan Pablo II
Ciudad del Vaticano (ANSA, AFP, Reuters, EFE) - El papa Juan Pablo II bendijo ayer desde una de las ventanas del Vaticano a miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro en el domingo de Resurrección, pero pese a sus evidentes y dramáticos esfuerzos no logró pronunciar palabra en medio del desconsuelo de los más de 70.000 fieles presentes.

El Pontífice reapareció en la ventana de su estudio que da a la Plaza de San Pedro para impartir la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo). Gesticuló e intentó hablar ante el micrófono, pero sólo se escuchó un leve susurro incomprensible. La dramática escena, seguida a través de 104 emisoras de TV de 84 países, conmovió a las decenas de miles de fieles congregados en el Vaticano, muchos de los cuales no lograron contener las lágrimas, y alimentó la preocupación por la salud del Papa, que sufre de Parkinson y que el pasado 24 de febrero fue sometido a una traqueotomía para afrontar una aguda crisis respiratoria.

En lugar de contemplar la esperada recuperación, los fieles notaron un empeoramiento de las condiciones generales de Juan Pablo II, que en mayo cumplirá 85 años, y el ambiente en la plaza vaticana se tiñó de tristeza.

• Deseo

El Urbi et Orbi de ayer era esperado con gran expectativa, luego de que, por primera vez en sus 26 años de pontificado, el Papa no pudiera asistir a los ritos litúrgicos de Semana Santa y los siguió a través de la televisión, ofreciendo una imagen silenciosa desde su capilla privada.

Su deseo de impartir la bendición pascual era conocido y muchos esperaban que el Papa hubiese recuperado energías suficientes como para articular en público algunas palabras. Es así que poco antes de las 12 hora local, recibido con un caluroso aplauso, Juan Pablo II apareció en la ventana con el rostro dolorido y contraído, permaneciendo a la vista de todos durante casi un cuarto de hora, desafiando las malas condiciones meteorológicas.

Siguió entonces la lectura de su
mensaje pascual, que leyó en su nombre el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano.

A continuación el Papa se dispuso a impartir la bendición, ya que cerca del atril apareció un micrófono, pero de sus labios no salió más que un susurro incomprensible.

Volvió a intentarlo pero sin resultado y
al final bendijo varias veces con la mano derecha. Durante el tiempo que permaneció asomado a la ventana, el Papa dio evidentes muestras de dolor y se llevó además la mano a la cabeza, en un gesto que lo caracterizó en sus últimas apariciones públicas. Es la primera vez en 26 años de pontificado que Juan Pablo II no pudo celebrar la misa de resurrección ni leer el mensaje pascual, mientras las tradicionales felicitaciones de Pascuas -que todos los años el Papa deseaba en 62 idiomas- quedaron este año suspendidas.

Las cámaras de televisión enfocaron a numerosas personas presentes en la Plaza de San Pedro que, al ver el frágil estado de salud del Papa y los esfuerzos realizados, no pudieron contener el llanto.

• Interrogante

La atmósfera de fiesta del día de Pascua quedó eclipsada así por una nube de tristeza y preocupación, sobre todo porque las dificultades demostradas por el Papa chocan con las noticias tranquilizadoras que los médicos y el Vaticano habían filtrado en los últimos días.

Ahora todos se interrogan sobre si y cuando Juan Pablo II volverá a hablar -la última vez que lo hizo en público se remonta al 13 de marzo- y si las dificultades de lenguaje están vinculadas al estrés de aparecer en público en esta situación de fragilidad o a un empeoramiento del Parkinson (ver vinculada).

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