El vicepresidente brasileño, José Alencar, insistió hoy en sus duras críticas a la política económica del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y llegó a afirmar que "el discurso de la campaña electoral no fue el que tomó el poder".
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A pesar de que el propio presidente Lula pidió esta semana a sus más íntimos colaboradores que moderen sus críticas al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, Alencar cargó nuevamente hoy contra las políticas económicas en un acto público celebrado en Brasilia.
Alencar afirmó que, cuando faltan once meses para las elecciones presidenciales, "es hora de oír al pueblo y discutir con el pueblo, para crear condiciones que sean de consenso nacional".
Ese consenso, según el vicepresidente, pasa por la recuperación del crecimiento pero con beneficios para todos, y no apenas para unos pocos sectores económicos y financieros.
“a economía real no es la Bolsa de Valores, no es el Banco Central ni el Ministerio de Hacienda. Economía real es agricultura, ganadería, minería, comercio, industria, infraestructura, y a esos sectores les debemos dar la oportunidad de crecer", sostuvo.
Sin embargo, en opinión de Alencar, el crecimiento de esas áreas productivas está atenazado por políticas que dan prioridad al ahorro fiscal por encima de la inversión pública y "unas tasas de interés estratosféricas", como calificó a los tipos de interés del 18 por ciento vigentes.
Alencar admitió, sin embargo, que cuando Lula asumió el gobierno debieron adoptarse algunas "medidas duras", debido a la delicada situación en que estaba el país, lo que a su juicio explica lo que definió como "un pacto con el Diablo".
Según el vicepresidente, en los trece meses de mandato que le quedan a Lula, el Gobierno "tiene tiempo, pero no tiempo para actuar con irresponsabilidad", sino para corregir un rumbo que "nada tiene que ver con el discurso de la campaña electoral" de 2002.
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