22 de febrero 2005 - 00:00

El video clandestino que divierte a Cuba

Un pilar de cualquier dictadura es el estricto control de los medios de comunicación. Sin embargo, siempre existen formas de reírse del censor. Veamos el caso de los cubanos, según una crónica del periodista Fernando Ravsberg publicada en el sitio en español de la BBC y que aquí reproducimos en parte.

La Habana - Un corto de video, «Monte Rouge», recorre clandestinamente la isla haciendo reír a los cubanos con el guión satírico de Eduardo del Llano y las actuaciones de Luis Alberto García, Néstor Jiménez y el mismo Del Llano.

«Buenos días, mi nombre es Rodríguez, acá el compañero Segura, venimos a instalarle los micrófonos.»
Con esta frase se presentan los dos oficiales de la Seguridad del Estado que golpean a la puerta del ciudadano Nicanor O'Donell.

Durante 15 minutos, Nicanor tratará de entender la nueva política en la que se le pide que continúe hablando mal del gobierno.
Todo esto condimentado con mucho de la cotidianidad cubana, desde la nafta que roba Nicanor en su trabajo hasta la oferta de uno de los mismos agentes de la Seguridad de venderle equipos prohibidos. «Nuestra misión es instalar unos micrófonos en su casa para escuchar directamente sus comentarios antigubernamentales», le explica uno de los agentes al sorprendido ciudadano O'Donell.

Nicanor pasa de la sorpresa a la indignación, afirmando que ya «ni siquiera lo disimulan» a lo que el agente responde que «a los clientes no hay quien los entienda, antes se quejaban de que no dábamos la cara».

Rodríguez y Segura llegan con dos micrófonos. Finalmente, rendido ante miradas amenazadoras, Nicanor accede, los deja entrar, les brinda el típico café cubano y colabora con los dos agentes en la mejor ubicación de los micrófonos en su casa. «¿Dónde suele hablar mal del gobierno, en qué parte de la casa?» y Nicanor responde que «en cualquier parte, aquí, en el cuarto, en la cocina, ¡en la cocina!».

Los agentes le comunican a Nicanor que fue seleccionado porque sus críticas son « realmente sagaces» y además porquesu casa queda cerca y no tenían auto disponible. Le explican que debe sentirse contento, «usted vive solo y el Estado le asigna dos micrófonos para sus necesidades» dice el oficial Rodríguez.

Cuando le piden que haga una prueba de sonido, el oficial Segura le sugiere que diga «algo subversivo, para ir entrando en calor» y el ciudadano O'Donell grita: «Me encantaría tener una antena parabólica». El corto de video está recorriendo Cuba en formato de DVD y es visto en computadoras particulares, la mayor parte de ellas clandestinas, dado que está prohibida su venta a los cubanos.

Lógicamente nadie de los que lo han visto y «pasado» a otros quiere que se mencione su nombre, pero en general todas las opiniones recogidas por la BBC son positivas. «Yo no sé cómo se atrevieron a hacer algo así pero está genial, es una sátira muy fina», expresó un gerente.

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