15 de diciembre 2005 - 00:00

Elección culmina transición iraquí

Un kurdo iraquí maneja su auto decorado con una bandera estadounidense. Las elecciones legislativas que comienzan hoy constituyen un aliciente para la administración Bush.
Un kurdo iraquí maneja su auto decorado con una bandera estadounidense. Las elecciones legislativas que comienzan hoy constituyen un aliciente para la administración Bush.
Bagdad y Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Más de 15 millones de iraquíes están convocados hoy a las urnas, por tercera vez este año, para elegir un nuevo Parlamento que pondrá fin al proceso de transición diseñado por Estados Unidos.

En medio de una violencia que no cesa, más de 7.650 candidatos pertenecientes a 228 grupos políticos -18 de ellos coaliciones- compiten en busca de los 275 escaños que componen la Cámara. Un total de 45 bancas están reservadas, no obstante, para comunidades minoritarias.

La nueva Asamblea reemplazará a la elegida en enero pasado, encargada de encaminar un proceso de transición que se tiñó de sangre y que amplió la brecha que separa a las distintas comunidades.


Sin embargo, se logró que parte de la minoritaria comunidad sunnita, que boicoteó los anteriores comicios y el referéndum sobre la nueva Constitución celebrado en octubre, participe en esta ocasión en el proceso.

Aun así, vuelven a partir con ventaja las grandes alianzas chiitas y kurdas, que ya coparon el Parlamento en enero y se hicieron con el gobierno tras años de opresión por el régimen del depuesto Saddam Hussein, quien se apoyó en los sunnitas.

Los observadores de la zona consideran cruciales las elecciones, ya que en su opinión servirán de termómetro para medir el grado de implicación de los iraquíes en el proceso democrático, pese a la incesante violencia.

Los comicios fueron blindados con medidas de seguridad sin precedentes para facilitar la participación y garantizar el trabajo de los observadores internacionales.

• Terroristas

Algunos grupos radicales, como el terrorista Ejército Islámico de Irak, prometió que no atentarán contra los centros electorales, pero otros, como el brazo de Al-Qaeda en Irak, consideran necesario atacar un proceso que consideran ilegítimo.

En tanto, el presidente de EE.UU.,
George W. Bush, asumió ayer la responsabilidad de ir a la guerra en Irak basado en datos erróneos.

El mandatario pronunció un discurso ante el Woodrow Wilson Centre for International Scholars, un centro de estudios de Washington, donde sostuvo que
«la decisión de derrocar a Saddam fue la adecuada. Saddam era una amenaza y el mundo y los ciudadanos estadounidenses están hoy en mejor situación porque él ya no está en el poder», subrayó Bush.

Bush también dejó entrever que, de ser necesario, recurriría de nuevo a la fuerza: «No podemos permitir que los hombres más peligrosos del mundo tengan las armas más peligrosas del mundo. En tiempos de terrorismo y de armas de destrucción masiva, si esperamos que las amenazas se materialicen, habremos esperado demasiado».

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