27 de septiembre 2005 - 00:00

Empezó el nuevo juicio a Sendero

El fundador de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, en una foto del año pasado. Comenzó ayer en Perú el proceso definitivo en su contra por su accionar terrorista.
El fundador de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, en una foto del año pasado. Comenzó ayer en Perú el proceso definitivo en su contra por su accionar terrorista.
Lima (ANSA, AFP, Reuters, EFE, LF) - El fundador y jefe de la guerrilla maoísta peruana Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reinoso, volvió a sentarse ayer en el banquillo de los acusados junto con otros quince miembros del grupo al iniciarse el proceso en su contra por mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Al ideólogo del movimiento terrorista peruano se lo acusa de ser el máximo responsable del conflicto interno más cruento de la historia del país, que dejó 70 mil muertos entre 1980 y 2000.

Guzmán ingresó en el tribunal junto con Elena Iparraguirre, su compañera y lugarteniente en los años del tenebroso accionar de Sendero.

Si bien Guzmán, hoy de 70 años, y sus seguidores fueron condenados a cadena perpetua en 1992, la eliminación de las normas antiterroristas y un mandato de la Corte Interamericana han llevado nuevamente al líder de Sendero Luminoso ante los tribunales.

• Separación

Este nuevo juicio, llevado a cabo por un tribunal de civiles, es la consecuencia de una demanda presentada por Guzmán ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la que planteó que nunca tuvo un juicio justo porque había sido condenado a cadena perpetua por un tribunal militar de jueces «sin rostro».

Las autoridades, alegando razones de seguridad, separaron desde hace meses a Guzmán e Iparraguirre, quienes en los años de encierro a cadena perpetua convivieron en el penal de máxima seguridad de la base naval en el puerto del Callao.

Guzmán encabezó la lucha armada en Perú desde el 17 de mayo de 1980, una época que se caracterizó por un altísimo grado de violencia y sabotaje contra los procesos electorales.

Sendero Luminoso propiciaba una revolución campesina de corte maoísta, pero la respuesta del Estado dio más fuerza a la confrontación, registrándose sistemáticos atentados y asesinatos en el campo y en la ciudad.

La agrupación terrorista estaba prácticamente aniquilada como tal luego de que las autoridades, durante el gobierno de
Alberto Fujimori, arrestaron al líder senderista y a buena parte de sus seguidores.

El procurador del Estado en casos de terrorismo, Guillermo Cabala, solicitó que el tribunal imponga a Guzmán la prisión perpetua y una reparación civil superior a los 900 millones de dólares.

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