Eran británicos los terroristas de Londres. Se habrían inmolado

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Hubo que esperar hasta el quinto día posterior a los brutales atentados en Londres para que la policía local lograra avances importantes en su investigación. El temor que provocaba la idea de que los terroristas hayan sido suicidas y, para peor, de nacionalidad británica, tomó cuerpo finalmente. Las autoridades identificaron a cuatro atacantes, una dolorosa constatación de que el enemigo se estuvo incubando dentro del país durante largo tiempo y que resultará difícil desenmascararlo en toda su amplitud. Aunque Scotland Yard no lo confirmó aún, la prensa anticipó que esos atacantes -todos islamistas de origen paquistaní- se inmolaron en los ataques, lo que da la idea de un extremismo dispuesto a todo y capaz de atacar en cualquier lugar. Esta era la peor pesadilla del gobierno de Tony Blair, que teme que se vuelva a replicar en las principales ciudades británicas un fenómeno difícil de manejar que se creía confinado a Medio Oriente, el Cáucaso o a países como Pakistán o Afganistán. Esos descubrimientos llevaron ayer a la policía a zonas de Inglaterra con gran población musulmana, donde se realizaron allanamientos, se encontraron explosivos y se detuvo a una persona.

Londres (ANSA, EFE, Reuters, AFP) - Scotland Yard identificó a cuatro británicos como los autores de los atentados del 7 de julio en Londres, de los cuales cree que uno murió en la explosión de la estación de subte Aldgate y otro en la del ómnibus. En el nivel extraoficial, además, se dijo que todos ellos serían kamikazes, un hecho que provocó gran preocupación. Al cierre de esta edición, el sitio on line del diario «The Times», publicó que Hasin Hussain, de 19 años y Shehzad Tanwwe, de 22, dos británicos de origen paquistaní, son dos de los atacantes muertos en los atentados. Ambos provienen de Leeds, en el condado de West Yorkshire, en el norte de Inglaterra, donde la policía condujo ayer un gran operativo en el que allanó seis viviendas y detuvo a una persona (ver aparte).

Los otros dos atacantes que el diario no identifica tienen el mismo origen.

En una conferencia de prensa, Ian Blar, jefe de Scotland Yard, informó sobre la reconstrucción de los hechos realizada hasta ayer y sobre la posibilidad de que un nuevo atentado se produzca en Reino Unido ya que Londres y Nueva York «son blancos principales para los terroristas, no hay duda de ello. ¿Cuándo? Quién sabe», dijo. Las cámaras de seguridad captaron a los cuatro supuestos terroristas juntos a las 8.30 hora local en la estación de subtes y trenes de King's Cross. Tres de ellos viajaron juntos a esa estación, y poco después se separaron. Tres explosiones ocurrieron en el subterráneo con un minuto de diferencia a partir de las 8.51 en las estaciones King's Cross, Aldgate y Edware Road. La detonación del autobús se produjo 57 minutos más tarde, en Tavistock Square.

Los trenes atacados pasaron por King's Cross, una de las estaciones más grandes de la capital, de donde también procedía el ómnibus. Además,
el único trayecto ferroviario de Leeds a Londres termina en ese lugar.

Peter Clarke
, jefe del Departamento Antiterrorista de Scotland Yard, confirmó que «hay pruebas forenses firmes» de que uno de los cuatro autores de los ataques a Londres murió en la explosión de la estación de Aldgate.

«Pertenencias y documentos personales de los restantes tres sospechosos fueron halladas en los lugares de las explosiones», agregó el funcionario. Se cree, también, que el atacante del autobús murió en la explosión, aunque
la policía desconoce si se trató de un suicida o si el artefacto detonó antes de tiempo.

La cadena Sky News informó, citando a fuentes policiales, que los cuatro atacantes eran suicidas, hecho no confirmado oficialmente
.

«Estamos tratando de establecer sus movimientos preliminares al ataque de la semana pasada y específicamente determinar si todos murieron en las explosiones», dijo Clarke.

Además de las pericias en el lugar del hecho, unos 1.600 efectivos de la policía continuaban ayer analizando unas 2.500 cintas de cámaras de seguridad, para tratar de hallar a los autores de los ataques terroristas.

Por otra parte, los forenses y peritos británicos prosiguen la difícil y complicada labor de identificar los cuerpos. La lentitud de las tareas sigue provocando fuertes críticas de familiares de las víctimas.

La posibilidad de que los terroristas suicidas sean británicos
es la pesadilla que las fuerzas de seguridad tuvieron durante estos últimos días, ya que significaría la utilización de nuevas técnicas militares en el país e instalaría en los británicos la sensación constante de vulnerabilidad y temor. David Claridge, de la consultora Janusian Security Risck Management, dijo: «Creo que si se comprueba que fue un atentado suicida, todos entrarán en pánico ante la posibilidad de que otros terroristas nacionalizados en Gran Betaña puedan imitarlos». «No es difícil suponer que esto ocurra», agregó.

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