Esta calle
de Chagrin
Falls, Ohio,
muestra los
signos de la
campaña
electoral
que terminó
ayer en
EE.UU.
Washington (EFE) - Desde la desastrosa cobertura de 2000, cuando las cadenas de TV dijeron primero que George W. Bush era el presidente, luego que era Al Gore y después que en realidad no se sabía, la consigna mediática será hoy la cautela.
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Pese al escarmiento, las cadenas volvieron a patinar, aunque en menor medida, en 2004, cuando alimentaron la esperanza de una victoria del demócrata John Kerry al asegurar, bien entrada la tarde, que éste aventajaba a Bush según sondeos a boca de urna. De ahí que en estos comicios legislativos, que según un gran número de analistas suponen un referéndum sobre la presidencia de Bush y la guerra en Irak, las grandes compañías de TV hayan extremado sus precauciones.
«Estas no son sólo unas elecciones para renovar el Congreso, son unos comicios nacionales con una enorme historianacional adjunta, y ésa es, por supuesto, la guerra de Irak», aseguró Tammy Haddad, vicepresidente de la cadena MSNBC.
Sam Feist, director político de la cadena CNN, resumió bien el estado de ánimo al señalar al diario «The Washington Post» que la prioridad es dar la información correcta y no ser el primero en darla. Feist indicó que su empresa será «extremadamente cautelosa», una actitud que se respira también en las otras grandes compañías.
Enseñanzas
Asimismo, Brian Williams, presentador del informativo estrella de NBC, reconoció públicamente haber aprendido de los errores pasados. Williams fue uno de los que adjudicó la presidencia a Al Gore en 2000, un momento que recuerda ahora como «horrible».
Existe un esfuerzo sin precedentes en estos comicios para impedir que los sondeos a boca de urna se filtren a través de las páginas de Internet, como ocurrió durante los últimos años.
Para que eso no ocurra, un consorcio de medios permitirá que dos personas de cada una de las cadenas y un representante de la agencia de noticias « Associated Press» (AP) accedan a una habitación sin ventanas en Nueva York.
Los representantes de los medios deberán entregar sus teléfonos móviles, sus computadoras y sus Blackberrys, por lo que, pese a tener acceso a los datos, no podrán comunicarse con sus cadenas hasta después de las cinco de la tarde.
Por lo demás, los más optimistas confían en que a las 10 de la noche hora local, cuando las tres grandes cadenas (ABC, NBC y CBS) emitan sus especiales, los resultados estén ya bastante claros.
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