22 de septiembre 2005 - 00:00

Escándalo: renunció en Brasil jefe de Diputados

Severino Cavalcanti, presidente de la Cámarabaja en Brasil, negó ayer las fuertes denunciasde corrupción en su contra y aseguróhaberse empobrecido en la función pública.
Severino Cavalcanti, presidente de la Cámara baja en Brasil, negó ayer las fuertes denuncias de corrupción en su contra y aseguró haberse empobrecido en la función pública.
Brasilia (ANSA, Reuters, AFP, EFE, LF) - El presidente de la Cámara de Diputados brasileña, Severino Cavalcanti, renunció ayer a su mandato, acosado por denuncias de corrupción que calificó de falsas y que buscará rechazar ante la Justicia. Su salida abre una dura batalla política por su sucesión, algo clave en momentos en que el Congreso ventila el escándalo por las presuntas coimas a legisladores y por ser el segundo cargo en la línea sucesoria de Luiz Inácio Lula da Silva.

«Repito que las acusaciones en mi contra son inconsistentes, son falsas y mentirosas y voy a comprobar eso en los tribunales», dijo Cavalcanti en un mensaje que dirigió al plenario de la Cámara para anunciar su dimisión.

«Resistiré. Jamás fui acusado de nada, ninguna denuncia, no voy por lo tanto a inclinarme ahora ante la presión de los poderosos», agregó, y prometió que regresará electo en 2006. «Volveré. El pueblo me absolverá», dijo.

Primer presidente de una Cámara de Diputados en renunciar a su mandato, Cavalcanti, de 74 años, sostuvo que después de 43 años de vida pública deja su mandato «más pobre» de lo que era antes de dedicarse a la política.

«Voy a repetir que dejo la Cámara como entré: no sólo como diputado pobre, sino como político endeudado.Voy a vivir de mi jubilación»,
afirmó Cavalcanti en un vibrante discurso, leído con dificultad, y acompañado en absoluto silencio por sus pares.

«Revuelvan mi vida. Expongan mi memoria. Consulten mis cuentas. Hagan y rehagan los cálculos.Y llegarán a la misma conclusión: Severino Cavalcanti se empobreció con la política. Este sí que es el verdadero empobrecimiento ilícito»,
agregó.

• Acusación

Cavalcanti, del Partido Progresista ( conservador, aliado de Lula) fue acusado por un empresario, Sebastiao Buani, de haberle exigido un soborno mensual de 10 mil reales (4.400 dólares al cambio actual) para extenderle, ilegalmente, la concesión para explotar uno de los restoranes del Congreso en 2002, cuando era primer secretario de la Cámara. Buani exhibió un cheque que fue cobrado por la secretaria personal de Cavalcanti, y un contrato firmado por el legislador.

El diputado negó las acusaciones y aseguró que estaba siendo extorsionado por el empresario, pero los partidos de oposición reclamaron su inmediato alejamiento y amenazaron con iniciarle un proceso de juicio político. Su destitución le habría significado al acusado una inhabilitación de 8 años para ocupar cargos públicos.

Luego de buscar infructuosamente apoyos, Cavalcanti modificó su dureza inicial y tomó la decisión de renunciar tras reunirse el martes con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Pocos días antes de que se conociera la denuncia, Cavalcanti -cuya llegada a la Presidencia de la Cámara fue en una derrota para el gobernante Partido de los Trabajadores- fue condecorado por Lula. El mandatario fue criticado por ese gesto, interpretado por muchos como parte de un acuerdo para cerrar sin graves sanciones el escándalo de las coimas a legisladores oficialistas.

«A muchos les extrañó mi demora en tomar la decisión de renunciar, pero se debió a que el sentido común consolidó como verdad la idea de que la renuncia es confesión de culpa. En mi caso, eso significaría admitir actos que no realicé», dijo ayer. «Pero mis acusadores no me dejaron alternativa. Opté por la renuncia porque ya me sabía condenado de antemano. Mi culpa fue declarada sin apelación, antes de las pruebas o de un proceso», agregó.

Conocido por sus declaraciones polémicas
, Cavalcanti fue elegido sorpresivamente en febrero, luego de prometer que duplicaría el salario de los diputados, algo que luego no pudo cumplir. Ya presidente, defendió la contratación de sus familiares, condenó el aborto aun en caso de violación o riesgo de muerte para la madre -causales contempladas por la ley brasileña-, calificó de «absurda» la unión civil de homosexuales y abogó por penas simbólicas para los acusados de corrupción.

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