Escándalo: renunció en Brasil jefe de Diputados
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Severino Cavalcanti, presidente de la Cámara
baja en Brasil, negó ayer las fuertes denuncias
de corrupción en su contra y aseguró
haberse empobrecido en la función pública.
«Voy a repetir que dejo la Cámara como entré: no sólo como diputado pobre, sino como político endeudado.Voy a vivir de mi jubilación», afirmó Cavalcanti en un vibrante discurso, leído con dificultad, y acompañado en absoluto silencio por sus pares.
«Revuelvan mi vida. Expongan mi memoria. Consulten mis cuentas. Hagan y rehagan los cálculos.Y llegarán a la misma conclusión: Severino Cavalcanti se empobreció con la política. Este sí que es el verdadero empobrecimiento ilícito», agregó.
El diputado negó las acusaciones y aseguró que estaba siendo extorsionado por el empresario, pero los partidos de oposición reclamaron su inmediato alejamiento y amenazaron con iniciarle un proceso de juicio político. Su destitución le habría significado al acusado una inhabilitación de 8 años para ocupar cargos públicos.
Luego de buscar infructuosamente apoyos, Cavalcanti modificó su dureza inicial y tomó la decisión de renunciar tras reunirse el martes con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Pocos días antes de que se conociera la denuncia, Cavalcanti -cuya llegada a la Presidencia de la Cámara fue en una derrota para el gobernante Partido de los Trabajadores- fue condecorado por Lula. El mandatario fue criticado por ese gesto, interpretado por muchos como parte de un acuerdo para cerrar sin graves sanciones el escándalo de las coimas a legisladores oficialistas.
«A muchos les extrañó mi demora en tomar la decisión de renunciar, pero se debió a que el sentido común consolidó como verdad la idea de que la renuncia es confesión de culpa. En mi caso, eso significaría admitir actos que no realicé», dijo ayer. «Pero mis acusadores no me dejaron alternativa. Opté por la renuncia porque ya me sabía condenado de antemano. Mi culpa fue declarada sin apelación, antes de las pruebas o de un proceso», agregó.
Conocido por sus declaraciones polémicas, Cavalcanti fue elegido sorpresivamente en febrero, luego de prometer que duplicaría el salario de los diputados, algo que luego no pudo cumplir. Ya presidente, defendió la contratación de sus familiares, condenó el aborto aun en caso de violación o riesgo de muerte para la madre -causales contempladas por la ley brasileña-, calificó de «absurda» la unión civil de homosexuales y abogó por penas simbólicas para los acusados de corrupción.




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