Moscú (AFP, ANSA) - Suecia expulsó ayer a dos diplomáticos rusos en el marco de una causa de espionaje industrial en la empresa de telecomunicaciones Ericsson. Por su parte, Rusia podría tomar una medida similar, en lo que los medios suecos interpretaron como un retorno a los tiempos de la Guerra Fría, que entre estos dos países tuvo su reflejo en el histórico interés mutuo por develarse los planes satelitales, de radares y de guía de misiles.
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«El Ministerio de Relaciones Exteriores informó a la Embajada de Rusia que dos de sus empleados fueron declarados personas no gratas por actividades incompatibles con su estatuto diplomático», indicó Nina Ersman, vocera de la cancillería sueca.»Estas dos personas ya dejaron el país», agregó escueta.
Por su parte, la decisión de las autoridades suecas de declarar «personas no grata» a sus colaboradores en Estocolmo «suscita impresión y pena» para Moscú, según declaró un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso citado por la agencia rusa «Interfax». La cancillería rusa anunció que se reserva el derecho a «reaccionar de manera apropiada» ante la expulsión de los diplomáticos. Según la prensa sueca, se trataría de un episodio más del enfrentamiento entre los servicios secretos ruso y sueco, que tratan cada uno por su lado de obtener informaciones sobre sistemas sofisticados de radar desde la época de la Guerra Fría, cuando ambos países procuraban optimizar sus sistemas de defensa. De hecho, el anuncio de la expulsión de los dos diplomáticos rusos pareció un retorno a los tiempos de la Guerra Fría cuando la ex Unión Soviética se interesaba por el sistema de defensa de este país.
Tres ciudadanos suecos llamados «A», «B» y «C» por la fiscalía fueron detenidos el viernes por suministrar documentos de la compañía considerados secretos. Según la prensa sueca, el principal sospechoso, «A» -que, como muchos empleados de la compañía, abandonó Ericsson hace seis meses con un año de salario en el bolsillofue detenido el martes pasado, cuando iba a reunirse con su contacto en la embajada rusa. La empresa indicó el viernes que una investigación interna la había llevado a suspender a otras dos personas, que en principio no están involucradas en la investigación de la SAEPO (servicios de seguridad suecos).
Aunque el grupo Ericsson es mundialmente conocido por sus teléfonos celulares, también trabaja en equipos de comunicación perfeccionados, sobre todo sistemas de radar y guía de misiles, como los usados en los aviones de combate sueco-británicos JAS-39 Gripen. Unos 2.000 de sus 72.000 empleados trabajan en actividades de defensa, reagrupados en la filial Ericsson Microwave Systems.
• Condena
En la otra cara de la moneda, el tribunal militar de la región de Moscú condenó ayer a ocho años de prisión a Alexandr Sypachov, coronel de la inteligencia del ejército, por espiar a favor de Estados Unidos, informó la fiscalía militar de Rusia. Sypachov fue reconocido culpable de «alta traición en forma de espionaje», en particular por entregar «datos que son secreto de Estado» a «representantes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos)», indicó el servicio de prensa de la fiscalía.
El oficial, también privado del grado de coronel de las fuerzas armadas, fue detenido por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) en abril pasado, justo cuando colocaba material secreto en un escondrijo que le había indicado la CIA. En febrero el militar se contactó con la embajada, y en marzo la CIA le encomendó el trabajo.
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