5 de marzo 2008 - 00:00

España: ala dura recuperó el control de jerarquía católica

Madrid - Cuando faltan cuatro días para los comicios generales en España, el ala de la Iglesia Católica española más beligerante con el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero recuperó hoy el control de la jerarquía eclesiástica con la elección del conservador cardenal Antonio María Rouco Varela como presidente de la Conferencia Episcopal (CEE).

El moderado obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, de 65 años, no consiguió cumplir con la tradición y repetir un segundo mandato al frente de la CEE, en una votación que estuvo muy reñida. Eso sí, la asamblea plenaria de los obispos lo eligió como vicepresidente, algo que fuentes cercanas al Episcopado interpretaron como un reconocimiento a la labor de Blázquez en los últimos tres años.

Rouco Varela, de 71 años, era el preferido entre los sectores y movimientos más conservadores de la Iglesia Católica española y durante los últimos años ha sido uno de los obispos más críticos y combativos con el gobierno socialista de Zapatero. Con su nombramiento recupera hasta 2011 la presidencia de una Conferencia Episcopal al frente de la cual ya estuvo durante dos trienios (1999-2005) y en la que ha mantenido una notable influencia también en los tres años de mandato de Blázquez.

El Episcopado español se inclina así por un liderazgo más duro, patente en las formas de Rouco, y también por alguien cercano al papa Benedicto XVI: el arzobispo de Madrid mantiene una estrecha amistad con Joseph Ratzinger desde que se conocieron en la Universidad de Munich en su juventud, cuando Rouco Varela realizaba su tesis doctoral sobre «Estado e Iglesia en la España del siglo XVI». De hecho, de Rouco se dice que es el obispo español con más poder en Roma de la historia contemporánea.

La asamblea plenaria, que se inició el lunes en Madrid, cobra especial relevancia por la cercanía con las elecciones generales y tras el enfrentamiento mantenido por los obispos con el Ejecutivo de Zapatero por leyes como la del matrimonio homosexual, la que aceleró los trámites del divorcio, la investigación con células madre o la asignatura Educación para la Ciudadanía, que los prelados consideran una imposición moral del Estado. La presencia masiva de periodistas certificaba ayer las connotaciones políticas en plena recta final de la campaña electoral.

  • Zapatero

    Antes de la votación decisiva, los analistas apuntaban a que de revalidar Zapatero su triunfo en las urnas el próximo domingo, la relación entre la Iglesia Católica y el gobierno sería más fácil con Blázquez al frente de la CEE.

    En su primera comparecencia pública como presidente, Rouco ofreció la colaboración leal de los obispos a «la autoridad política» bajo el principio del bien común y se esforzó por subrayar que el presidente de la Conferencia Episcopal no es «el jefe de los obispos», porque la relación jerárquica de los prelados se establece directamente con el Papa. No admitió preguntas y previsiblemente no ofrecerá una conferencia de prensa hasta después del 9-M.

    La respuesta directa le llegó del propio Zapatero, que le envió un telegrama de felicitación. «Quiero asimismo reiterarle mi voluntad de diálogo y colaboración en el ejercicio de nuestras respectivas responsabilidades», le dijo. Hasta el momento, parece que las espadas permanecerán envainadas al menos hasta el 10 de marzo.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar