Madrid (AFP, Reuters, DPA) - A pesar de los llamamientos a la conciliación de la comunidad internacional, la salida a la crisis por el islote de Perejil (Leila para los marroquíes) parece prolongarse con una serie de acusaciones cruzadas y pedidos mutuos de dar el primer paso para solucionar el diferendo.
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En una carta al Consejo de Seguridad de la ONU, Marruecos «exigió la retirada inmediata de las fuerzas de ocupación españolas desplegadas en el islote de Leila». Sólo así se podrá «reanudar el diálogo con miras a restablecer relaciones de cooperación, amistad y buena vecindad».
Desde el lado español, en tanto, el presidente José María Aznar declaró que su país no pretende mantener «tensiones indefinidas» con Marruecos, pero reiteró que no acepta los «hechos consumados». Aseguró que dio instrucciones para «mantener los contactos que sean necesarios» para «acordar» una solución. «Como hemos dicho desde el primer momento, queremos volver al 'statu quo' anterior al 11 de julio», sostuvo el mandatario.
Ese día una docena de gendarmes marroquíes se instalaron en el islote rocoso y deshabitado de 13,5 hectáreas, a 200 metros de la costa marroquí y a unos 10 km del enclave español de Ceuta. El miércoles 28 comandos españoles desalojaron de Perejil a los seis soldados marroquíes.
Abundando en los argumentos del gobierno español, la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, declaró que «España necesita garantías, es decir, que si nos vamos, no entren los marroquíes» y pidió un acuerdo que incluya el control de tráfico de drogas y de inmigrantes en el estrecho de Gibraltar. Palacio calificó como «un poco disparatada» la propuesta del presidente de la ONU, Kofi Annan, de mediar en el conflicto, porque no se necesita mediadores, sino «sentido común y llegar a un acuerdo bilateral».
• Mediación
En tanto, el gobierno estadounidense, que mantuvo intensos contactos telefónicos con ambas partes, solicitó en boca del portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, que «el problema sea solucionado pacíficamente mediante el diálogo».
Pero Marruecos incluso acusa a España de no respetar un acuerdo formal que preveía la retirada «condicional» de los soldados marroquíes del islote a cambio de que no fuera ocupada por tropas españolas, luego de una mediación de los EE.UU. llevada a cabo antes del martes, extremo que fue negado por la Cancillería de Madrid. El ministro de Relaciones Exteriores marroquí, Mohammed Benaissa, inició una ofensiva diplomática y hoy visitará París y Bruselas.
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