El juez español, Baltazar Garzón, en el banquillo de los acusados.
Uno de los abogados de la acusación en el proceso por prevaricación al juez español Baltasar Garzón tildó al magistrado encausado como "una suerte de Gran Hermano que todo lo escucha y todo lo ve". El abogado Pablo Rodríguez Mourullo descalificó en estos términos al célebre juez por haber ordenado la intercepción de conversaciones en prisión entre los cabecillas de la trama de corrupción "Gürtel" y sus letrados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por su parte, el abogado Ignacio Peláez dijo en la última jornada de la vista contra Garzón que "el fin no justifica los medios". El tercer abogado de la acusación, José Luis Choclán, afirmó que la decisión de Garzón de autorizar las escuchas era "un cheque en blanco a la policía para que investigara todo lo que quisiera".
Garzón, que alcanzó fama internacional al ordenar la detención en Londres, en 1998, del ex dictador chileno Augusto Pinochet, defiende que las escuchas no tenían por objetivo conocer la estrategia de la defensa, como esta sostiene, sino impedir que los jefes de la trama de corrupción y los abogados idearan un plan para el blanqueo de dinero de la red encabezada por el empresario Francisco Correa.
En caso de ser condenado, Garzón, que en este juicio cuenta con el apoyo de la fiscalía, se enfrentará con una inhabilitación de entre diez y 17 años, lo que implicaría su expulsión de la carrera judicial. El magistrado ya había sido suspendido como juez de la Audiencia Nacional española en 2010.
El próximo lunes comenzará un según juicio contra Garzón por prevaricación, esta vez por haberse declarado competente para investigar los crímenes cometidos por el bando nacionalista durante la Guerra Civil española (1936-1939) y la posterior dictadura franquista (1939-1975).
Dejá tu comentario