23 de septiembre 2005 - 00:00

Esperan hoy al huracán Rita

Las autopistas que llegan y salen de Houston, Texas, se vieron ayer colapsadas por el masivo éxodo de la población.
Las autopistas que llegan y salen de Houston, Texas, se vieron ayer colapsadas por el masivo éxodo de la población.
Houston (AFP, Reuters, EFE, ANSA, LF) - Alrededor de 1,8 millón de personas en pánico colapsaba ayer con sus vehículos las autopistas de salida de las ciudades que podrían verse afectadas por el huracán Rita, cuyo golpe es considerado inminente en Estados Unidos.

El éxodo se daba sobre todo en Texas y en Louisiana, mientras el presidente George W. Bush, escaldado por las críticas que recibió tras el mortal paso del ciclón Katrina, reiteraba que «hay que prepararse para lo peor».

• Embotellamientos

Las carreteras que conducen desde la ciudad costera de Galveston (Texas) hacia el interior del estado estaban embotelladas por miles de automóviles. Quienes lograban llegar a Houston, ubicada a 60 kilómetros de esa localidad, aseguraban haber demorado más de 10 horas.

La alerta de huracán rige para la costa del Golfo desde Port O'Connor, a unos 120 km al suroeste de Galveston, hasta Morgan City, en Louisiana, 75 km al oeste de Nueva Orleans. Se espera que Rita toque tierra entre hoy y mañana algún punto entre Galveston y Port Arthur, en el límite con Louisiana.

La tormenta se convirtió en el tercer huracán del Atlántico más intenso del que se tenga registro, según la medición de la presión interna, dijeron las autoridades.
Con todo, se debilitó algo ayer y pasó a ser un huracán de categoría 4 -igual que Katrina en el momento de tocar tierra-, por lo que sigue siendo sumamente peligroso, con vientos sostenidos de 241 kilómetros por hora, dijo el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en su último informe.

Así, sigue habiendo sobrados motivos para el temor. «Es un superhuracán, tiene un diámetro de una gran dimensión», dijo el meteorólogo Francisco Isidro, del CNH. Otros expertos lo calificaroncomo un monstruo, que con sus poderosos vientos podría demoler edificios, provocar torrenciales lluvias, levantar olas de más 6 metros de altura y causar graves inundaciones.

La gobernadora de Louisiana -el estado más afectado por Katrina-, Kathleen Blanco, les pidió a los residentes en las áreas costeras evacuar cuanto antes y no irse hacia Texas, adonde llegó la mayoría de los desplazados por ciclón anterior, que destrozó Nueva Orleans el 29 de agosto y dejó más de 1.000 muertos en el sur de EE.UU.

«Podemos esperar serias consecuencias de este huracán», dijo Blanco. «Le pedimos a la gente que se vaya hacia el Norte», añadió.

Las autoridades de Texas también emitieron órdenes de evacuación obligatoria para las costas del Golfo, particularmente para la ciudad de Galveston, de 57.000 habitantes y ubicada en una isla, que fue escenario en 1900 del huracán más mortífero registrado en el país, que dejó por lo menos 8.000 muertos.

También se debían evacuar partes de partes de Houston y Corpus Christi (al suroeste de Galveston). «Evacuen ahora», dijo, por su parte, el gobernador de Texas, Rick Perry.

Algunos pronósticos indicaban la posibilidad de que Galveston pudiese ser tragada por la marejada ciclónica que debe provocar Rita, de cuatro a seis metros por encima de la marea normal.

• Preparativos

El presidente Bush reiteró ayer que hay que «prepararse para lo peor».

«Esta es una gran tormenta, y es muy importante que nuestros ciudadanos de la costa de Texas sigan las instrucciones de las autoridades locales», señaló en una conferencia de prensa tras reunirse con jefes de seguridad. «Funcionarios de todos los niveles se están preparando para lo peor. Nuestras fuerzas armadas ya han movilizado tropas. Tenemos recursos allí para ayudar a los funcionarios federales, estaduales y locales a responder rápida y efectivamente» a la emergencia, agregó.

Las fuerzas armadas estadounidenses ya enviaron por lo menos 26 helicópteros y equipos de comunicación hacia Texas, y debían poner a cargo de la operación militar al teniente general Robert Clark, comandante del V Ejército, dijo un portavoz del Pentágono,
Bryan Whitman.

Unos 3.300 miembros de la Guardia Nacional de Texas también fueron activados, y 1.700 se mantienen en reserva, agregó Perry.

Las autoridades federales enviaron, además, camiones con agua, alimentos y hielo a las ciudades texanas de Austin, Houston y San Antonio.

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