22 de septiembre 2005 - 00:00

Esta vez, toman severas medidas de emergencia

Washington (AFP, Reuters, EFE, LF) - Las autoridades norteamericanas, muy criticadas por su lenta reacción y desorganización durante el huracán Katrina, se preparaban ayer intensamente para la llegada del ciclón Rita, cuya trayectoria es seguida «de cerca» por el presidente George W. Bush.

«Debemos estar preparados para lo peor»,
dijo Bush al instar a los pobladores de la costa del Golfo de México, amenazada por Rita, a cumplir con las órdenes de evacuación emitidas por las autoridades locales.

El secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, apeló en la televisión a la prudencia de la población y puso en evidencia la fuerte movilización del gobierno en previsión de una nueva catástrofe.

• Auxilios

«Mi principal mensaje es no correr riesgos y prepararse», dijo, en tanto Rita, un potente huracán con vientos superiores a los 265 km/h, podría tocar tierra en Texas este fin de semana.

La Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), cuyo jefe Michael Brown debió dimitir después de Katrina, ya envió víveres y equipos de socorro cerca de las zonas que podrían ser afectadas por Rita.

«Estamos enviando agua, hielo, raciones alimenticias, toldos y generadores eléctricos a Austin, Houston y San Antonio», en Texas, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott Mc-Clellan.

Nueve equipos de rescate y nueve equipos médicos están preparados para asistir a posiblesdamnificados en Texas. Además, la guardia costera tiene helicópteros listos en una base aérea en Houston y Corpus Christi, también en ese estado.

Más de 300.000 soldados de la Guardia Nacional están actualmente disponibles en todo el país «para responder a cualquier crisis»,
indicó el Departamento de Seguridad Interior. El Pentágono espera órdenes de la FEMA para enviar embarcaciones.

El gobierno decidió enviar a Texas un militar para comandar las operaciones federales de socorro, como hace actualmente el vicealmirante Thad Allen en Louisiana, Mississippi y Alabama después de Katrina.

«Pienso que estamos listos todo lo humanamente posible»,
afirmó el gobernador de Texas, Rick Perry, quien llamó a más de 1.000 tropas de la Guardia Nacional de Texas que estaban apostadas en Louisiana por Katrina.

Louisiana y Nueva Orleans, que aún no se recuperan del mortífero Katrina, también se preparaban para otro potente huracán, que podría provocar nuevas inundaciones.

La lentitud y la desorganización de los socorros por Katrina, que provocó más de mil muertos según un balance provisional, indignaron a los estadounidenses y abatieron la popularidad del presidente Bush, que debió admitir la falta de preparación del país para hacer frente a una crisis.

En un discurso a la nación la semana pasada, Bush reclamó la revisión de los planes de emergencia de las grandes ciudades estadounidenses.

También encargó una encuesta interna sobre la reacción del gobierno federal al ciclón Katrina.

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