18 de febrero 2008 - 00:00

''Estamos ante un polvorín''

Mitrovica, Pristina (El Mundo, DPA) - La independencia de Kosovo puede descorrer el telón de distintos escenarios. Desde la ruptura violenta del territorio en reductos fortificados de resistencia serbia hasta el statu quo que abra paso a un régimen especial en el Norte, con presencia reforzada de la ONU en detrimento de una misión europea difícil de digerir en Belgrado.   

  • Boicot diplomático y económico

  • El presidente, Boris Tadic, asumió el cargo advirtiendo que no renunciará a luchar por Kosovo, aunque siempre por medios pacíficos. Estos pueden incluir cortes en el suministro de electricidad -lo que acentuaría la grave crisis energética del territorio-, boicot económico y cuarentena diplomática.

    Como desafío inmediato, Kosovo deberá lidiar con el bloqueo de Serbia. La interrupción del abastecimiento de alimentos y energía más la interrupción de las principales vías de comunicación podría agravar aun más la situación de la población.

    A mediano plazo habrá que convencer a las empresas extranjeras de que invertir en Kosovo vale la pena. Sólo multimillonarias inversiones en infraestructura, minería, energía y agricultura pueden crear empleo en esta región que tiene una tasa de desempleo de hasta 80% en algunas zonas.   

  • Partición del territorio

    La mitad de los serbios que viven en Kosovo -unos 120.000- no cruza jamás el puente que quiebra en dos la norteña ciudad de Mitrovica. El distrito fronterizo con Serbia es su plaza fuerte, con una administración paralela que desde Belgrado suministra policía, sanidad y jueces. Es la zona de fricción más caliente entre ambas comunidades y podría responder a la declaración de independencia proclamando la unión a Serbia.

    «No la aceptaremos jamás, continuaremos viviendo en Serbia con nuestras propias instituciones», advirtió-Milan Ivanovic, un influyente líder serbokosovar. Shkelzen Maliqi, prestigioso politólogo kosovar y analista del diario «Gazeta Express», lo descarta: «Si los serbios tratan de desestabilizar Kosovo se verán en guerra no contra los albaneses, sino contra la OTAN y eso no lo quieren ni Belgrado ni Moscú».   

  • Fortificación de los enclaves

    Si los serbios del interior de Kosovo tratan de delimitar físicamente las fronteras de los enclaves, ahora difusas, con barricadas o alambre, puede haber una confrontación con sus vecinos albaneses.   

  • Ola de violencia

    La chispa que en marzo de 2004 incendió Mitrovica arrasando 19 vidas y siete pueblos no llegó nunca a aclararse del todo.
    Cualquier incidente puede hacer saltar por los aires el polvorín, aunque hay un consenso en Kosovo que da la lección por aprendida. Sobre todo en un momento en que los ojos de la comunidad internacional están fijos sobre el territorio.   

  • Provocaciones aisladas

    Por ser las más probables, son las que más se temen, aunque soldados y policías insisten en que están preparados tanto para la alegría como para el descontento. «No podemos permitir disparos de celebración al aire ni bloqueos de protesta en las carreteras. Pero tenemos 1.200 agentes entrenados y 400 antidisturbios que no había antes», asegura Veton Elshani, portavoz de la Policía.   

  • Statu quo

    La temida partición del territorio es una realidad de hecho sobre el terreno.
    «Las represalias de los serbios de Mitrovica no cambiarán demasiado las cosas», apunta Xharra Jeta, periodista de Balkan Investigating Network. «Belgrado dice aceptar la misión de Naciones Unidas, pero el hecho es que no nos deja viajar hacia su territorio con los documentos que emiten las instituciones internacionales.
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