Estiman difícil el ingreso de tropas aliadas a Bagdad
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Un soldado británico herido es evacuado ayer en las afueras de la ciudad de Bassora, al sur de Irak. La Cruz Roja Internacional informó que ya comenzaron las operaciones para restaurar el suministro de agua para la ciudad, de 1,2 millón de habitantes.
Esas fuerzas se ocupan de garantizar la seguridad en los caminos de acceso y de desminarlos, de localizar las defensas antiaéreas iraquíes, de buscar posibles depósitos de armas de destrucción masiva y de marcar las zonas en las que pueden tirarse los paracaidistas.
También protegen los pozos de petróleo, están presentes entre las fuerzas kurdas y designan los objetivos a los bombarderos durante los ataques aéreos. Están muy activas en las afueras de la capital para guiar los bombardeos de los objetivos clave del régimen, como, por ejemplo, las instalaciones de la guardia republicana, que están siendo atacadas sin tregua desde el lunes. Según Denécé, llevan «media jornada de ventaja a las divisiones y pueden realizar los primeros arrestos» de dignatarios iraquíes. Sin embargo, los expertos dudan de que las fuerzas especiales lleven a cabo acciones clandestinas masivas en una ciudad tan cuadriculada como Bagdad.
En cambio, su papel como servicio de inteligencia es esencial. «Estamos muy mal informados sobre el régimen de (el presidente iraquí) Saddam Hussein, pero la información se convirtió en un arma primordial», indican miembros de los servicios secretos franceses.

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