Evo Morales acepta el desafío y convoca a un referendo que podría poner fin a su mandato

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El presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó la ley de convocatoria para el 10 de agosto a referendo revocatorio de su mandato, el de su vice y de ocho gobernadores, cinco de ellos opositores, a los que hoy invitó a una primera reunión de diálogo, que fue rechazada por cuatro.

El domingo 10 de agosto se realizará el referendo nacional de revocatoria de los mandatos del presidente Morales, su vice, Alvaro García Linera, y prefectos (gobernadores) de ocho departamentos (provincias), porque el noveno, Chuquisaca, está acéfalo y se llamó a elecciones para el 29 de junio próximo.

El referendo revocatorio había sido propuesto por el gobierno en mayo del año pasado y tuvo rápida respuesta en Diputados, con mayoría oficialista.

En el Senado, en cambio, la oposición había evitado su tratamiento hasta que el jueves pasado fue sorpresivamente sancionado, cuatro días después del triunfo de la consulta autonómica de Santa Cruz.

Esa decisión legislativa (ley 3850), rápidamente aceptada y promulgada por Morales, cambió el panorama político boliviano, al relegar los tres restantes referendos autonómicos de Beni, Pando y Tarija, según lo reconoció hoy el opositor prefecto de La Paz, José Luis Paredes, al igual que diversos analistas políticos.

Además, el mandatario boliviano ratificó la invitación a todos los prefectos para iniciar un diálogo entre gobierno y oposición, pero los cuatro gobernadores de la opositora "media luna" (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) rechazaron el convite hasta que se realice la última consulta autonómica, el 22 de junio.

En cambio, los también opositores prefectos de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y de La Paz,Paredes, aceptaron participar del encuentro.

Erick Fajardo, vocero de Reyes Villa, aclaró citado por el diario cochabambino Los Tiempos que esa decisión "no implica una ruptura o desacuerdos entre las cinco regiones", sino tomar en cuenta la realidad particular de cada departamento.

Al encuentro con el mandatario también asistieron los prefectos oficialistas de Oruro, Alberto Luis Aguilar, y de Potosí, Mario Iporre, y el interino de Chuquisaca, Ariel Iriarte, además del argentino Raúl Alconada Sempé, en representación de la OEA.

Morales, citado por la Agencia Boliviana de Información (ABI), reiteró su propuesta a los prefectos para garantizar "una autonomía en la legalidad, que ayude a resolver las diferencias económicas de regiones o sectores del país" y dijo estar dispuesto al debate con "participación de la comunidad internacional".

En rueda de prensa, el ministro de Defensa, Walker San Miguel, consideró como "simples excusas" las expresadas por los prefectos para no participar hoy del diálogo con el gobierno.

"Son simples excusas, porque no quieren dialogar y no quieren decirle de cara al país cuál es la carta que tienen bajo la manga", sentenció.

Por su parte, los prefectos opositores, obligados a participar del referendo revocatorio promulgado hoy, expresaron criterios disímiles sobre esa iniciativa.

El prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, dijo que pareciera que el país vive una guerra para ver quién es el más "machito, el que menos miedo le tiene a las urnas".

Reyes Villa dijo no creer que "la solución sea el referendo" revocatorio, sino un "pacto social" para elaborar una nueva Constitución, distinta a la redactada por la Asamblea Constituyente, y que si eso no se logra, "sería necesario la renuncia de todas las autoridades a sus cargos".

Por su parte Ernesto Suárez, prefecto de Beni, dijo que el revocatorio es una acción "distraccionista" que no merece su atención.

En tanto Mario Cossío, prefecto de Tarija, consideró que el revocatorio "servirá para que el pueblo se manifieste sobre las autoridades electas", pero agregó que "ya no tiene sentido un diálogo que no modificará nada".

Al promulgar la ley de convocatoria del referendo revocatorio, Morales pidió la presencia de observadores de los organismos internacionales para garantizar la transparencia de la jornada electoral del 10 de agosto.

Incluso, el viceministro de Coordinación, Héctor Arce, quien ayer calificó de "desliz" el voto emitido por el cardenal primado de Bolivia, Julio Terrazas, en el referendo autonómico de Santa Cruz considerado ilegal por el gobierno, aseguró hoy que ese "error lo ha desgastado", pese a lo cual pidió que "venga la Iglesia (Católica), la OEA, los mediadores" al diálogo con la oposición.

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