Evo Morales expulsó a otro diplomático estadounidense
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Evo Morales
El presidente Morales sustenta la tesis de que la oposición desplegó, en septiembre del año pasado y con apoyo de la embajada de Estados Unidos, un golpe de Estado civil contra su gobierno, cuando desató la violencia con el saqueo de oficinas públicas y la toma de aeropuertos en cinco de los nueve departamentos de Bolivia.
Martínez "era el contacto permanente con grupos opositores, durante toda la etapa de conspiración", dijo el gobernante, quien denunció que la CIA tenía infiltrada a la estatal petrolera YPFB, presa de escándalos de corrupción que todavía se investigan y que salpicó a su principal ejecutivo, Santos Ramírez.
Ramírez, que permanece preventivamente en la cárcel, es el segundo hombre en la estructura partidaria del partido de Morales, el Movimiento Al Socialismo (MAS).
El gobernante boliviano mencionó también a Martínez como contacto de la legación diplomática con "ex policías que operaban" en el Comando de Operaciones Especiales (COPES), por la sospecha de que esa entidad espiaba ilegalmente a políticos y periodistas.
Recientemente, Morales acusó a la CIA de haberse infiltrado en la estatal petrolera a través del ex policía Rodrigo Carrasco, quien -fingiendo ser especialista en temas petroleros- fue designado gerente de comercialización de YPFB.
El último encontrón con Washington ocurrió en febrero, cuando el gobierno boliviano calificó de "tozuda miopía" la visión que transmitía un informe en el que Estados Unidos expresó su "decepción" sobre los esfuerzos de Bolivia en la lucha antinarcóticos y el lavado de dinero.
A ello se sumó que el Departamento de Estado señalara, en un informe difundido en Washington, que el país andino pasó de ser una nación de "preocupación" a "gran preocupación".
Los últimos incidentes se suman a una cadena de roces que comenzaron en junio del año pasado, cuando campesinos cocaleros del Chapare, la cuna política del presidente Morales, expulsaron de la zona al programa de apoyo USAID, y el mismo mes miles de vecinos pro-gobierno asediaron la embajada estadounidense en La Paz.
En septiembre de 2008, el embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, fue expulsado de Bolivia y dos meses más tarde la DEA, bajo el mismo cargo de conspiración contra el gobierno.
Washington ha negado reiteradamente cualquier intervención de su delegación en favor de opositores y/o en contra del gobierno de Morales.



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