4 de enero 2008 - 00:00

Exigen a Zapatero que rompa con la Iglesia

José Luis R. Zapatero
José Luis R. Zapatero
Madrid (DPA, El Mundo, ANSA) - Ante el duro choque que protagonizan el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la jerarquía católica, el ala izquierda del Partido Socialista y otros sectores afines comenzaron ayer a presionar al gobierno para que revise las relaciones entre el Estado y la Iglesia y haga más tajante la separación entre ambos.

Los obispos «no aceptan la distinción público-privado que está en el artículo 27 de la Constitución y, en el fondo, siguen pensando como en el siglo XIX, cuando decían que la libertad de conciencia era un pestilente error», aseguró el socialista Gregorio Peces Barba, rector de la Universidad pública Carlos III y uno de los llamados padres de las Constitución de 1978.

«Cría obispos y te sacarán los ojos», manifestó, por su parte, el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares.

Para Joan Herrera, de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), «la jerarquía eclesiástica se aprovecha de un Estado que aún está lejos de ser aconfesional y encima muerde la mano que le da de comer». Por ello, abogó para que en la próxima legislatura, que comenzará tras las elecciones generales del 9 de marzo, se revisen «tanto los acuerdos con la Santa Sede como las subvenciones públicas que recibe del Estado».

  • Críticas

  • La manifestación del pasado 30 de diciembre en Madrid, celebrada bajo el lema «Por la familia cristiana» y convocada por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, levantó fuertes críticas en sectores laicos, después de que importantes miembros de la Conferencia Episcopal, como el mencionado prelado y el arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, acusaran a Zapatero de llevar al país a la «disolución de la democracia» con su «laicismo radical» y de dar «marcha atrás respecto de la Declaración de Derechos Humanos», en referencia a leyes aprobadas esta legislatura como la que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo y la que acelera los trámites del divorcio.

    El Partido Socialista (PSOE) respondió a su vez acusando a los obispos de «alejarse de los fundamentos esenciales de la democracia».

    España es un Estado aconfesional desde la aprobación, en 1978, de la Constitución democrática. Pero su población sigue considerándose mayoritariamente católica y la Carta Magna contiene una mención expresa a esta confesión.

    En el transcurso de sus cuatro años de gobierno, Zapatero impuso leyes para facilitar el divorcio, eliminar la Catequesis como materia curricular en los colegios y autorizar el matrimonio entre homosexuales.

    Pero ante las vivas críticas de la Iglesia, el presidente del Gobierno también hizo concesiones.Por caso, renunció a la anunciada pretensión de revisar los acuerdos con la Santa Sede de 1979, a legislar la eutanasia y a ampliar a nuevos causales la despenalización del aborto. Y no sólo no redujo la financiación de la Iglesia Católica, como había anunciado que haría, sino que convirtió en definitivo un sistema de asignación tributaria que nació en 1988 como transitorio por tres años en los que ésta debía alcanzar la autofinanciación.

    La polémica no cesa y las primeras planas de los diarios estuvieron ayer dedicadas al enfrentamiento.

    En su editorial el diario «El Mundo» aseguróque «nadie discute la legitimidad del Poder Legislativo para regular la convivencia social en un Estado democrático. Pero frente a la pretenciosa afirmación que se recoge en el comunicado del PSOE, según la cual «nuevas leyes han creado nuevos derechos», los derechos de todos los españoles son aquellos que recoge la Constitución, y en cuestiones tan sensibles como la del matrimonio homosexual, aún estamos a la espera de que se pronuncie el Tribunal Constitucional», aseveró.

    «Es indudable que el PSOE no dudó en alimentar la confrontación con la Iglesia y en agitar fantasmas como el de la «involución democrática» de la que acusa a su jerarquía en connivencia con el PP, como una cortina de humo para desviar la atención de amenazas mucho más reales, concluyó.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar