Exportadores, contra restricciones de Lula
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El miércoles, Stephanes anunció que el gobierno había suspendido las exportaciones de arroz de las reservas públicas -que llegan a 1,6 millón de toneladas- para garantizar el abastecimiento interno. La medida busca «dar mayor equilibrio a los precios internos y evitar que haya especulación», en un escenario mundial de fuerte demanda y altos valores.
En relación con el maíz, otro producto en el que Brasil es autosuficiente y cuyos precios también se dispararon, el ministro dijo que el mercado «será acompañado día a día a ver qué sucede». «Aunque tenemos una buena producción y excedente razonable, toda nuestra producción de carne depende de que tengamos maíz», dijo.
Brasil, afirmó, sufre «de afuera hacia adentro» el impacto de los altos precios de los alimentos, a pesar de ser una potencia agrícola que produce casi todo lo que consume. El único problema de abastecimiento interno es el de trigo, importado desde Estados Unidos, Canadá y la Argentina, porque era más barato comprarlo afuera que producirlo internamente, dijo.
Brasil fue el principal afectado por la suspensión de las exportaciones argentinas de trigo y ahora sufre fuertes alzas en los precios del pan y otros derivados del cereal. El gobierno cumplirá, sin embargo, el compromiso de vender unas 500.000 toneladas de arroz a países africanos y sudamericanos, que buscan compensar la escasez de oferta causada por la decisión de los países asiáticos -los mayores productores mundiales- de suspender sus exportaciones de grano.
En ese contexto, el Comité de Política Monetaria (COPOM) del Banco Central de Brasil elevó la semana pasada la tasa básica de interés en medio punto a 11,75% ante lo que identificó como «riesgo de inflación».
Ya antes de la reunión, analistas descontaban que la tasa aumentaría debido a las presiones inflacionarias, atribuidas sobre todo a la creciente demanda y el aumento del precio de los alimentos. Los analistas pronosticaban que la tasa Selic llegará a fin de año a 12,75%.
El año pasado la inflación brasileña fue de 4,47%, con los alimentos como responsables de 2,21% de esa tasa. Los precios de los alimentos aumentaron 11% en el primer trimestre. La meta inflacionaria de Brasil para este año es de 4,45% y el aumento de la tasa básica de interés fue el primero en tres años.




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