25 de abril 2008 - 00:00

Exportadores, contra restricciones de Lula

Brasilia (EFE, AFP, DPA) - Un día después de que el gobierno de Brasil hubo pedido a los productores privados de arroz que detengan sus exportaciones del cereal -en un esfuerzo por detener una imparable alza de los precios- los empresarios rechazaron ayer la inadmisible «intervención en el libre mercado».

«Ahora es el arroz, después será el maíz y en seguida la carne y el pollo. Nadie sabe a dónde va a parar esa idea», indicó el superintendente de la patronal Confederación de Agricultura y Ganadería (CNA), Ricardo Cotta.

«Las exportaciones de arroz no son significativas porque hay pocos excedentes en la producción interna, pero en el caso del maíz, los embarques llegarán este año a 10 millones de toneladas», destacó. «Somos contrarios a cualquier restricción a la exportación. Defendemos el libre mercado. Cuanto menos intervención, más rápido el ajuste entre oferta y demanda», precisó.

«Necesitamos alcanzar un acuerdo de caballeros, tener un entendimiento con los productores», dijo por su parte el ministro de Agricultura, Reinhold Stephanes.

  • Advertencia

  • Si los productores se niegan a aceptar restricciones voluntarias, el ministro advirtió que el gobierno podría crear trabas arancelarias para las exportaciones del producto, cuyo precio al por mayor en el mercado interno acumuló un aumento de 40% en lo que va del año. No obstante aclaró que «no pretendemos adoptar medidas tributarias para las exportaciones. Hace tiempo no las aplicamos, debemos más bien incentivar para que se produzca más», afirmó.

    El miércoles, Stephanes anunció que el gobierno había suspendido las exportaciones de arroz de las reservas públicas -que llegan a 1,6 millón de toneladas- para garantizar el abastecimiento interno. La medida busca «dar mayor equilibrio a los precios internos y evitar que haya especulación», en un escenario mundial de fuerte demanda y altos valores.

    En relación con el maíz, otro producto en el que Brasil es autosuficiente y cuyos precios también se dispararon, el ministro dijo que el mercado «será acompañado día a día a ver qué sucede». «Aunque tenemos una buena producción y excedente razonable, toda nuestra producción de carne depende de que tengamos maíz», dijo.

  • Impacto

    Brasil, afirmó, sufre «de afuera hacia adentro» el impacto de los altos precios de los alimentos, a pesar de ser una potencia agrícola que produce casi todo lo que consume. El único problema de abastecimiento interno es el de trigo, importado desde Estados Unidos, Canadá y la Argentina, porque era más barato comprarlo afuera que producirlo internamente, dijo.

    Brasil fue el principal afectado por la suspensión de las exportaciones argentinas de trigo y ahora sufre fuertes alzas en los precios del pan y otros derivados del cereal. El gobierno cumplirá, sin embargo, el compromiso de vender unas 500.000 toneladas de arroz a países africanos y sudamericanos, que buscan compensar la escasez de oferta causada por la decisión de los países asiáticos -los mayores productores mundiales- de suspender sus exportaciones de grano.

    En ese contexto, el Comité de Política Monetaria (COPOM) del Banco Central de Brasil elevó la semana pasada la tasa básica de interés en medio punto a 11,75% ante lo que identificó como «riesgo de inflación».

    Ya antes de la reunión, analistas descontaban que la tasa aumentaría debido a las presiones inflacionarias, atribuidas sobre todo a la creciente demanda y el aumento del precio de los alimentos. Los analistas pronosticaban que la tasa Selic llegará a fin de año a 12,75%.

    El año pasado la inflación brasileña fue de 4,47%, con los alimentos como responsables de 2,21% de esa tasa. Los precios de los alimentos aumentaron 11% en el primer trimestre. La meta inflacionaria de Brasil para este año es de 4,45% y el aumento de la tasa básica de interés fue el primero en tres años.
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