Washington (ANSA) - El FBI puso en práctica un plan de prevención en EE.UU. por el que decenas de potenciales adversarios del presidente George W. Bush terminaron bajo vigilancia.
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La Oficina Central de Investigaciones estadounidense actuó ante la inminente convención republicana de fines de agosto y el temor a toda clase de manifestaciones de protesta.
La secuencia del accionar del FBI es la siguiente: agentes especiales del antiterrorismo golpean a las puertas, ingresan en las casas y en algunos casos entregan al interesado una orden para comparecer que lo obliga a presentarse en sus oficinas. Tres son las preguntas que luego le hacen: si tiene intención de ir a Nueva York para manifestar con violencia contra la convención, si conoce a alguien que piensa hacerlo y si sabe que cualquier forma de violencia es un delito.
El FBI, que sin dudas fue tomado por sorpresapor las revelaciones que aparecieron en diarios como «The New York Times», por ejemplo, se defendió y negó haber lanzado una nueva caza de brujas.
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