26 de agosto 2008 - 00:00

Fidel culpa a mafia por fracaso cubano en Pekín

Fidel Castro
Fidel Castro
El fracaso de los atletas cubanos en los Juegos Olímpicos de Pekín causó fuerte impacto en el régimen comunista de la isla, que se ve ahora privado de exhibir al deporte como una de sus vidrieras internacionales. No sorprende así que el propio Fidel Castro haya dedicado ayer uno de sus habituales artículos de opinión al tema y abogado por una revisión profunda del deporte nacional, aunque finalmente optó por el atajo de las teorías conspirativas y atribuyó el revés a una supuesta «mafia» del arbitraje.

Cuba, considerada hasta Pekín la potencia olímpica de Latinoamérica y que estuvo representada por 165 competidores, ocupó el lugar 28 del medallero con dos preseas de oro, once de plata y once de bronce, descendiendo bruscamente desde el puesto 11 que había obtenido en Atenas 2004. Perdió así el liderazgo en la región a manos de Brasil, que ocupó el 23º lugar.

«No importa lo que digan nuestros enemigos. Seamos serios. Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y material que dedicamos al deporte. Debemos ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos», escribió Castro en un artículo titulado «Para el honor, Medalla de Oro», que fue publicado ayer en la prensa oficial.
«El hecho de que participen más naciones y las competencias sean más duras es en parte una victoria del ejemplo de Cuba. Pero nos hemos dormido sobre los laureles. Seamos honestos y reconozcámoslo todos», dijo Castro. «Los cubanos representan cerca de 0,07% de la poblaciónmundial. No podemos ser fuertes en todos los deportes como Estados Unidos, que posee una población 30 veces mayor», justificó.

Sorprendentemente, el líder cubano defendió al taekwondoka Angel Matos, que -lejos de cualquier atisbo de espíritu olímpicoprotagonizó un escándalo histórico al darle una patada en la cabeza a un árbitro, y dijo que eso fue producto de la «indignación» que le provocó que éste diera sorpresivamente la victoria a su rival. Claro, el competidor fue suspendido de por vida, pero eso no frenó al líder de la revolución, que afirmó: «Para nuestro atleta de taekwondo y su entrenador, nuestra total solidaridad».

Tras recordar que él mismo «venía denunciando desde hace rato las repugnantes acciones mercenarias contra esa actividad revolucionaria y en defensa del valor y el honor de nuestros atletas», Castro explicó el episodio a su manera. «Asombrado por una decisión que le pareció totalmente injusta, (Matos) protestó y lanzó una patada contra el árbitro. A su propio entrenador lo habían tratado de comprar, estaba predispuesto e indignado. No pudo contenerse», explicó.

Castro acusó también a los jueces del boxeo y dijo que a los cubanos les habían robado varios combates. Ocho boxeadores avanzaron a semifinales para discutir medallasde oro, pero ninguno pudo convertirse en campeón olímpico.

Por primera vez en cuarenta años de participaciones olímpicas, Cuba cerró sin oros en Pekín el campeonato de boxeo. El país había sido rey indiscutido en la disciplina desde Moscú 80, pero su equipo ha sufrido la deserción de varias de sus mejores figuras.

«Vi cuando los jueces les robaron descaradamente las peleas a dos boxeadores cubanos en las semifinales. Tenían esperanzas de ganar, a pesar de los jueces; pero fue inútil: estaban condenados de antemano», comentó. «No estoy obligado a guardar silencio con la mafia. Esta se las ha arreglado para burlar las reglas del Comité Olímpico», afirmó el líder cubano.

Por las dudas, Castro parece prepararse para otro fiasco en los próximos Juegos, que se realizarán en la capital británica en 2012. «No nos dejemos engatusar por las sonrisas de Londres. Allí habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable y fuerte dosis de racismo», afirmó. Ya están todos avisados.

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