Firma hoy Chile libre comercio con EEUU
Chile, país gobernado por un socialdemócrata verdaderamente progresista como Ricardo Lagos, firmará hoy en Miami un vital acuerdo de libre comercio con EE.UU. El pacto, que culmina un difícil proceso de diez años, garantizará un fuerte acceso de productos chilenos a ese gigantesco mercado y 1 o 2 puntos adicionales de crecimiento del PBI. En una primera etapa se liberalizará con arancel cero 87% del comercio bilateral, y el resto -incluidos los productos agropecuarios-a 12 años. El entendimiento es presentado como un antecedente valioso para el ALCA.
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Pero, más allá del ámbito bilateral, «este acuerdo debe estimular progresos para que las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) concluyan en 2005» como está previsto, según fuentes de la oficina del representante comercial estadounidense.
El ALCA, un proyecto promovido por Washington que engloba a todos los países del hemisferio, salvo Cuba (34 Estados), genera reticencias en dos gigantes sudamericanos, Brasil y la Argentina. Sus presidentes, Luiz Inácio Lula Da Silva y Néstor Kirchner, han insistido recientemente en la prioridad otorgada por sus países a la unión aduanera Mercosur (integrada también por Paraguay y Uruguay).
Estados Unidos considera, en cambio, que los acuerdos comerciales bilaterales facilitarán el camino hacia el ambicioso y multilateral ALCA. Washington ya tiene suscripto un TLC con México, en el marco del tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA), que incluye a Canadá, y al que en 1994 fue invitado inicialmente Chile.
En el marco de esa estrategia comercial, Estados Unidos también ha lanzado este año negociaciones comerciales para llegar a un TLC con cinco países centroamericanos.
•Visión
Algunos observadores destacan que el «eje del Pacífico» latinoamericano (Chile, México, pero también en un futuro Perú o Colombia) es mucho más receptivo a la política comercial estadounidense que el «eje Atlántico», configurado por Brasil y la Argentina.
«Estados Unidos tiene una visión sobre América latina concentrada en el comercio» y el «ALCA es consecuencia de esa visión», aseguró en mayo el embajador brasileño en Estados Unidos, Rubens Barbosa, durante un coloquio en Miami.
Brasil, en cambio, «pone el énfasis en su entorno sudamericano, con sus problemas y retos específicos», añadió, aludiendo al Mercosur. De ahí que el TLC chileno-estadounidense vaya «más allá que el acuerdo en sí», ya que «ambos países trabajan juntos para avanzar en las negociaciones globales sobre el ALCA», se felicitó Zoellick tras el fin de las rondas negociadoras con Chile.
La elección de Miami para firmar el acuerdo entre Washington y Santiago es significativa. Esta ciudad, que albergará en noviembre próximo una reunión ministerial del ALCA, es además aspirante -y favorita-a convertirse en sede de su secretaría permanente, con el abierto apoyo del gobernador Bush.




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