Francia quedó paralizada por una huelga general
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En las calles pudo verse a militantes de partidos opositores, desempleados, inmigrantes sin papeles y otros marginados que desafiaron las bajas temperaturas del otoño francés.
La huelga fue convocada conjuntamente por cinco confederaciones sindicales y fue apoyada por todos los partidos opositores para protestar contra el desempleo, la precariedad laboral y la pérdida del poder adquisitivo.
La última jornada de acción había sido el 10 de marzo y donde un millón de personas se manifestaron en Francia, en esta oportunidad los organizadores sostienen que ese número fue superado mientras que la policía sostiene que medio millón de personas participaron de las marchas.
La huelga fue convocada conjuntamente por cinco confederaciones sindicales y fue apoyada por todos los partidos opositores para protestar contra el desempleo, la precariedad laboral y la pérdida del poder adquisitivo.
A raíz de la huelga, los medios de transportes sufrieron graves alteraciones, aunque el impacto fue menor en París por implementarse por primera vez un servicio mínimo obligatorio durante la huelga, algo que el gobierno pretende extender a todo el país pero choca con la fuerte oposición de los sindicatos.
En otras ciudades, especialmente en las más importantes de Francia, como Lyon, Marsella, Nantes, Toulouse, Rennes, Lille y Burdeos la huelga paralizó por completo el transporte.
El tráfico aéreo en los aeropuertos franceses se redujo un 80 por ciento por la anulación de 400 vuelos, mientras que los trenes de larga distancia funcionaron al 60 por ciento y al 30 por ciento los regionales e interregionales.
Además, la mitad de los camioneros y docentes del país se adhirieron al paro, en cambio, la huelga no se sintió demasiado en los hospitales, el correo y en los servicios eléctricos y de gas.
Villepin deberá presentarse nuevamente mañana ante los diputados y se espera que el jueves en una presentación televisiva -algo poco habitual para un primer ministro- anuncie alguna medida para combatir el descontento popular.
Por su parte, el presidente Jacques Chirac recibió al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y siguió de cerca las negociaciones sobre el posible ingreso de Turquía a la Unión Europea (UE).
El mes de octubre promete seguir agitado en Francia, no solamente porque las protestas pueden repetirse, sino también por el creciente temor a que se lancen atentados debido a los festejos religiosos de sus dos principales minorías: musulmanes y judíos.
Hoy comenzó la celebración musulmana del Ramadán que se extiende por un mes y que, por primera vez desde 1942, coincide con el año nuevo judío y agrega una nueva inquietud para las autoridades francesas.
En la última semana se desplegó un importante operativo de seguridad, especialmente alrededor de mezquitas, sinagogas y el subterráneo, con el grupo especial de la policía CRS en las calles, por temor a un ataque terrorista.
El temor a un atentado aumentó luego de que la CRS desmantelara la semana última una célula de una decena de islamistas que planeaban atacar el subterráneo parisino y el parlamento francés.




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