San Pablo (ANSA, EFE, AFP, diarios locales) - El Partido de los Trabajadores realizó ayer una trascendental elección interna, en la que se juegan nada menos que la posibilidad de que la agrupación que gobierna Brasil pase a ser dominada por su ala de izquierda o, en su defecto, que sufra un doloroso cisma. Existe fuerte expectativa por conocer los resultados, que comenzarían a entregarse hoy.
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Sugestivamente, el candidato a presidir el PT por el actual oficialismo, Ricardo Berzoini, ex ministro de Trabajo de Luiz Inácio Lula da Silva -quien sorpresivamente no se presentó en los comicios internos de su partido-, dijo ayer a la edición on line del diario «O Globo» que es probable que deba enfrentar el 9 de octubre a un candidato de izquierda en una segunda vuelta. Los sectores radicales ya adelantaron que dejarán el partido si son derrotados.
Ese escenario abre la puerta a una alianza de los candidatos del ala más radical del partido, lo que amenaza la hegemonía del llamado Campo Mayoritario que lidera Berzoini, moderado,pero acosado por los escándalos protagonizados por la conducción saliente. En la actualidad, el Campo Mayoritario, respaldado por Lula, controla 70% de los cargos partidarios.
Debido a esos escándalos, debieron dejar sus puestos el presidente del partido, José Genoino; el tesorero Delúbio Soares, el secretario general Sílvio Pereira y el secretario de Comunicación Marcelo Sereno. Todos ellos pertenecen al Campo Mayoritario. La figura más emblemática de ese grupo es, además del propio Lula, el ex jefe de gabinete José Dirceu, hasta ahora la víctima política más importante que dejaron los escándalos de pagos ilegales a legisladores efectuados por el PT.
Buscando paliar el descontento de los afiliados por estos eventos, Dirceu salió ayer a admitir su «responsabilidad política» por la crisis partidaria.
«Como dice el presidente Lula, la verdad aparecerá. Nadie tiene que defenderme, yo me voy a defender solo. Me sé defender y estoy con la conciencia tranquila, tengo argumentos, pruebas sobre mi inocencia», añadió.
«Yo tengo responsabilidad política en lo que pasó. Al contrario de muchos otros de la cúpula, y de muchos de la dirección nacional del PT, no huyo de mis responsabilidades, porque eso no forma parte de mi personalidad», matizó en un calculado gesto de humildad dirigido a la militancia.
• Pronóstico
En declaraciones realizadas antes de votar en San Pablo, Dirceu pronosticó un futuro «promisorio» para el partido. «No veo ningún riesgo de que el PT desaparezca. Un partido que lleva cientos de miles de afiliados para elegir sus dirigentes y que no tiene miedo de discutir sus problemas, garantiza una existencia cada vez más presente en la vida política brasileña», agregó.
Ex presidente del PT entre 1995 y 2002, Dirceu es uno de los responsables de haber moderado el izquierdismo del partido, lo que permitió la llegada de Lula al poder en los comicios de 2002. Además de Berzoini, se postularon para presidir el PT Plínio de Arruda Sampaio, Valter Pomar, Raúl Pont y el trotskista Luiz Gonzaga Batista, todos del ala izquierda del PT, quienes sumarían fuerzas en un ballottage si ningún candidato logró ayer la mayoría de los votos. También fueron candidatos la diputada Maria do Rosário y Markus Sokol.
• Votantes
El PT atraviesa la peor crisis en sus 25 años de vida y de su renovación depende en buena medida que Lula da Silva pueda terminar su mandato en calma y encarar el año que viene la pelea por su reelección con posibilidades de éxito.
Un total de 825.000 afiliados fueron convocados a votar en 4.638 ciudades, 83% de los municipios brasileños. Sobre el cierre de la jornada, más de 30% de los empadronados había sufragado, superando el piso de 15% establecido por los estatutos y, por tanto, haciendo válida la compulsa.
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