Nassiriyah (Reuters) - Un grupo de marines estadounidenses cruzó ayer a media mañana la polvorienta ciudad de Nassiriyah, en el sur de Irak, bajo la protección de helicópteros artillados, fuego de los tanques y la artillería pesada, y flanqueados por cadáveres.
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A lo largo de la autopista norte hacia Bagdad, se encontraron escenas tétricas, al menos 30 cadáveres chamuscados junto a autobuses, camiones y automóviles quemados. Aparentemente se trataba de iraquíes que murieron durante los bombardeos. También se registraron importantes bajas aliadas. Con anterioridad, la intensa batalla en el centro de la ciudad ocasionó la muerte de cinco iraquíes.
Miembros de una familia dijeron que dos hombres de los muertos eran hermanos de aproximadamente 40 años, uno de ellos, taxista. Sus cuerpos yacían en el suelo en habitaciones separadas en una casa que daba al camino principal. Las paredes estaban perforadas por las balas. Uno de los cadáveres mostraba una herida en el abdomen.
• Llanto
Afuera, una anciana lloraba al lado de su esposo herido mientras un marine estadounidense trataba de curarlo.
El capitán de marines Joe Bevan dijo que sus hombres habían disparado contra un grupo de una decena de iraquíes que usaban lo que parecía ser el uniforme negro de las fuerzas irregulares iraquíes.
Bevan dijo que los iraquíes fueron atacados en una especie de fortaleza de cemento. Los marines dispararon con ametralladoras y granadas propulsadas por cohetes.
«Uno de ellos trató de correr entre los dos edificios, pero fue alcanzado (por las balas). Trató de arrastrarse, pero no lo logró (escapar). Puedo ver su cadáver en el camino a unos 300 o 400 kilómetros de aquí», agregó Bevan mientras el convoy continuaba su marcha.
Con el apoyo de los tanques que cañoneaban edificios de ladrillos, el teniente Bill Vaughan describió que había visto una cabeza asomarse detrás de una verja roja al lado del camino.
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