Madrid (EFE, DPA, Reuters) - La decisión del líder del conservador Partido Popular (PP) y candidato a la Presidencia del gobierno español, Mariano Rajoy, de excluir de sus listas al popular alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, impactó de forma inesperada en la precampaña electoral y puede influir en los comicios del 9 de marzo.
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Su descarte, tras haber pedido públicamente ser incluido, podría suponer el fin de la carrera política del edil madrileño, uno de los políticos españoles más carismáticos, pero que tropezó con el abierto rechazo del ala más dura de su partido.
También, en opinión del veterano político y fundador del PP, Manuel Fraga, puede costar «muchos votos» a los conservadores por parte de un sector del electorado de centro que identifica a Gallardón con la visión más moderna y centrista del partido.
Ruiz Gallardón, de 49 años y que está en política desde los 18, reconoció ayer su derrota en la pulseada que mantuvo con la presidenta del gobierno regional de Madrid, Esperanza Aguirre, uno de los pesos pesados del PP, que se oponía frontalmente a su inclusión. Tras el fuerte revés recibido, el alcalde dijo que evalúa retirarse de la política después de las elecciones generales. En política «a veces se gana y a veces se pierde», señaló en una breve comparecencia ante la prensa, en la que se declaró «triste» por no haber visto cumplida «la ilusión que arrastra desde hace años» de ser incluido en las listas del PP al Congreso de los Diputados (Cámara baja del Parlamento español). Ello habría supuesto su salto a la política nacional tras años de cosechar mayorías absolutas en la política regional y municipal, primero como presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid y luego como alcalde de la capital.
Interpretación
La decisión de Rajoy, que tardó meses en pronunciarse sobre la puja que Gallardón y Aguirre mantenían sin disimulo, fue interpretada por los medios y analistas españoles como una clara victoria de la presidente del gobierno regional de Madrid y de los sectores más duros y conservadores del PP.
Aguirre puso a Rajoy entre la espada y la pared al exigir ser incluida también en las listas si iba Gallardón, lo que habría supuesto su dimisión como presidente regional y una crisis en el PP a menos de dos meses de las elecciones.
El anuncio del alcalde de Madrid de que quería dar el salto a la política nacional ya había provocado una crisis interna en el partido antes del verano. Entonces, y ante un gran aluvión de críticas de sus compañeros de partido, sólo recibió el respaldo expreso de Manuel Fraga.
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