Gobierno griego intima a deponer huelga de camioneros

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El Gobierno griego ordenó a los transportistas que pongan fin a su huelga, declarada ilegal por la Justicia, y que después de tres días de paros había generado escasez de combustibles en el país.

El primer ministro, Yorgos Papandréu, tomó esta decisión después de fracasar las negociaciones con los huelguistas para tratar de encontrar una salida pacífica a la situación, informó el Ejecutivo en un comunicado.

Los transportistas que no acaten la decisión se arriesgan a perder sus licencias y se enfrentan a la posibilidad de que les confisquen sus camiones.

Los choferes están en contra del proyecto de ley que será tramitado por el Parlamento en septiembre sobre la liberación de las profesiones monopolistas, como es el caso de los transportistas por vía terrestre.

El presidente del sindicato de los transportistas, Yorgos Tzortzatos, dijo que no aceptaban el mandato y advirtió: "No estamos dispuestos a entregar nuestros camiones".

Tras tres días de paro la falta de combustible es el efecto más visible de la huelga, que todavía no había ocasionado complicaciones en otros sectores.

La mayoría de las 1.300 estaciones de servicio de la capital se han quedado sin combustible. En Salónica, la segunda ciudad griega, siete de cada diez estaciones han cerrado por falta de combustibles, informaron los medios locales.

Sólo 300 camiones cisterna abastecen el mercado durante la huelga, lo que no es suficiente para cubrir las necesidades de consumo en época estival, o de las islas, que necesitan transportar los productos en medio de la temporada alta de turismo, según denunciaron los empresarios a los medios.

El Ejecutivo griego ofrece hasta 2014 un periodo de transición para adaptarse a la nueva legislación, mientras que el sindicato pide cinco años.

Las protestas se producen cuando se encuentra en Atenas una misión de inspección de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que han otorgado a Grecia 110.000 millones de euros por tres años para superar sus problemas presupuestarios a cambio de profundas reformas estructurales.

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