Golpea ONU poder de Siria en el Líbano
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Simpatizantes
del gobierno
moderado del
Líbano
reaccionan con
júbilo al voto
favorable en el
Consejo de
Seguridad de
la ONU a la
creación de un
tribunal que
juzgará el
crimen del ex
premier Rafic
Hariri. Se teme
reacción de los
aliados locales
de Siria, país
acusado por el
crimen.
Mientras, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, y el jefe de la mayoría parlamentaria, Saad Hariri, se felicitaron por la resolución del Consejo.
«Se trata de una etapa histórica destinada a proteger el Líbano», afirmó emocionado Saad Hariri, hijo y sucesor político del ex primer ministro asesinado, que leyó un comunicado televisado momentos después que se aprobara la creación de dicho tribunal.
El texto votado ayer establece la entrada en vigor automática el 10 de junio de lo firmado el año pasado entre la ONU y Líbano para crear el «tribunal especial», salvo que de aquí a esa fecha las partes libanesas se pongan de acuerdo para ratificar la mencionada convención.
Asimismo, prevé la posibilidad de que no se llegue a un acuerdo entre la ONU, Líbano y un país anfitrión sobre la sede del tribunal. En ese caso, el Consejo «decide que la sede del tribunal sea objeto de un acuerdo entre la ONU y el país anfitrión, en consultas con el gobierno libanés». Chipre, Italia y Holanda podrían recibir al futuro tribunal.
El presidente prosirio del Líbano, Emile Lahud, considera «ilegítimo» al gobierno del moderado Siniora, a quien apoyan Occidente e Israel. El presidente del Parlamento, Nabih Berri, otra figura de la oposición, se niega a convocar a la Cámara para que pueda continuar el proceso de ratificación.
Rafic Hariri fue asesinado con otras 22 personas en un atentado con coche bomba en febrero de 2005 en Beirut, entonces bajo control sirio. Los investigadores de la ONU acusaron a los servicios secretos de Siria de estar involucrada en este caso, pero Damasco desmiente tal eventualidad.
La muerte del ex gobernante generó una fuerte reacción popular contra la influencia siria, forzando a ese país -respaldado internamente por la milicia chiita Hizbollah- a retirar a los miles de soldados que mantenía apostados en el Líbano.
Su asesinato fue precedido y seguido por otros actos similares que costaron la vida al periodista Samir Kassir, al político Georges Hawi, al diputado Yebran Tueni y al ministro Pierre Gemayel, y heridas graves a los ministros Maruan Hamade y Elias Murr, y a la periodista May Chidiac.




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