La primera huelga nacional de empleados comunales británicos desde 1979 paralizó hoy los servicios públicos locales de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte.
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Más de 1,2 millones de trabajadores adhirieron a la iniciativa, y muchos de ellos desfilaron hoy por las calles del país.
Todas las escuelas públicas permanecieron cerradas, y los empleados públicos organizaron numerosos piquetes frente a las sedes comunales.
La protesta durará 24 horas, hasta la medianoche de hoy, y fue decidida tras la falta de un acuerdo sobre el contrato de trabajo, tras semanas de negociaciones.
Los sindicatos piden para los empleados comunales británicos un aumento del sueldo del 6 por ciento anual (unos 2.700 euros más al año).
Hasta ahora, la contraparte ofreció un aumento de sólo el 3 por ciento, y no parece dispuesta a ceder: los entes comunales sostienen que sería imposible conceder un aumento del 6 por ciento en los sueldos sin notables recortes en los servicios.
La huelga general de hoy podría ser sólo la primera de una larga serie: los líderes sindicales ya afirmaron que, ante la falta de pasos hacia adelante en las negociaciones, están dispuestos a proclamar en las próximas semanas un estado de agitación que afectaría significativamente al país.
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