Gran Bretaña medirá la felicidad de su población
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David Cameron.
De ser adoptada, una medición más exhaustiva del progreso podría tener un gran impacto sobre los análisis costo/beneficio de proyectos a favor del medio ambiente, por ejemplo.
Pero varios economistas se muestran escépticos de que tal indicador vaya a ser tomado con seriedad.
"Como concepto es importante. Pero la felicidad no es algo que pueda ser medido en forma directa, así que soy escéptico de cuánto valor agregará", dijo Ross Walker, economista de RBS Financial Markets.
Con un creciente costo de vida e inminentes recortes del gasto público, el momento del nuevo indicador de felicidad de Gran Bretaña podría poner nerviosos a algunos miembros del Gobierno.
Sin embargo, también podrían tener poco que temer. La mayoría de las encuestas sugieren que hay poca correlación entre la riqueza nacional y la satisfacción personal de la gente. Francia ya ha recorrido este camino.
En febrero del año pasado, el presidente Nicolas Sarkozy pidió al premio Nobel Joseph Stiglitz, ex asesor de la Casa Blanca y ex economista jefe del Banco Mundial, y a un grupo de expertos internacionales que hallen nuevas formas de medir el progreso económico, teniendo en cuenta el bienestar social.




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