Madrid - La noche del miércoles fue larga en Ceuta. Larga y trágica. Este es el testimonio de uno de los agentes que hicieron frente a la avalancha: «Del lado español sólo se utilizaron medios antidisturbios, pero escuchamos disparos en la lejanía. Estaba claro. Después de lo que pasó en Melilla, esto se veía venir. No entiendo cómo no se tomaron medidas».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lleva cuatro años participando en las tareas de vigilancia de este límite fronterizo, pero las crudas historias de inmigrantes que vivió Manuel en primera persona no lo curaron de espanto. «Siempre impresiona ver personas desesperadas arriesgándolo todo por dejar atrás el hambre, pero lo de esta noche fue impresionante. Había heridos y sangre por todas partes. Estábamos desbordados», dijo.
La noche empezó con un «¡salto masivo, salto masivo!» en las radios de los agentes que vigilaban la valla. Esta vez no se trataba de 40 o 50 inmigrantes, como en otras ocasiones. El medio millar desbordó a los medios desplazados en la zona y fue necesario llamar a los agentes que vigilaban otras zonas del perímetro fronterizo y la costa, así como fuerzas de la policía local y nacional. También el ejército participó en el traslado de los heridos y hasta un equipo de bomberos tuvo que hacerse presente en el lugar. En los primeros momentos, en los que «la máxima prioridad era hacer frente a la avalancha», reinaron la sorpresa y la confusión.
Los inmigrantes saltaron la primera valla trepando por las escaleras que ellos mismos habían fabricado; «muchos cayeron al suelo entre los alambres. Se lesionaron tobillos y muñecas, y sufrieron los pisotones de sus propios compañeros», explicó Manuel. «Había heridos y sangre por todas partes».
• Enganchado
«Elcuerpo de uno de los inmigrantes que intentaba saltar quedó enganchado al alambre de púa de la valla. Tuvieron que ir los bomberos a descolgarlo. Hubo que decir a los marroquíes que dejaran de disparar».
«Del lado español sólo se utilizaron medios antidisturbios, balas de goma», agregó.
Ante la pregunta de si cree que Marruecos pone los medios suficientes para evitar estas avalanchas, Manuel, habituado a los controles en la valla, no duda: «Mira, los soldados marroquíes están ahí, pero 'pasan'. Ellos ponen la mano, cobran y no se complican», dice.
Manuel volvió a su casa a las seis de la mañana. Ahora espera no recibir una llamada que lo devuelva a una pesadilla como la de ayer, pero está convencido de que volverán a intentarlo.
«Ya saben que saltando de a 500 funciona. Es peligroso, pero muchos pasan. Puede ser esta noche, puede ser mañana... Pero volverán porque los trae el hambre y porque ellos mismos te cuentan que vienen de países en guerra, que sufrieron mucho para llegar hasta aquí y que prefieren morir intentando ser libres que en sus países, donde no tienen alternativas.»
Dejá tu comentario