10 de mayo 2008 - 00:00

Hizbollah entregó el dominio de las calles de Beirut

Hizbollah entregó el dominio de las calles de Beirut
El primer ministro libanés, Fouad Siniora, dijo hoy que el Estado no caería ante el movimiento opositor Hezbollah, después de que el grupo tomara el control de la zona musulmana de Beirut.

"Su Estado no caerá bajo el control de los perpetradores del golpe", afirmó Siniora durante un discurso televisado para el pueblo libanés.

Se trató del primer comentario del primer ministro desde que el viernes Hezbollah y sus partidarios combatientes expulsaran a hombres armados leales al Gobierno del oeste de Beirut.

"No hemos declarado la guerra a Hezbollah y no lo haremos pero (...) no aceptaremos la irrupción en vecindarios y casas ni la matanza de civiles inocentes", aseveró.

Hezbollah ha señalado que el Gobierno de Siniora declaró la guerra a la oposición cuando decidió desbaratar la red de telecomunicaciones del movimiento chiíta.

El primer ministro de Líbano acusó al ejército de no haber seguido las órdenes que impartió para "proteger a los libaneses y preservar la paz civil".

El premier también dijo que reclamó nuevamente al ejército "imponer la seguridad a todos y en todas las regiones del país y obligar a los hombres armados a dejar las calles inmediatamente", señaló una agencia de noticias italiana.

"Pedí al comando del ejército que asuma su plena responsabilidad para proteger a los libaneses y preservar la paz civil, insistí para que el ejército hiciese frente a sus deberes nacionales, sin dudas ni retrasos, cosa que hasta ahora no ha hecho", advirtió en su discurso.

La nueva crisis libanesa estalló el miércoles, cuando militantes del grupo chiita Hezbollah iniciaron una huelga en reclamo de salarios y cortaron con barricadas prendidas fuego varias calles de Beirut y bloquearon la entrada al aeropuerto, lo que produjo la interrupción de los vuelos.

Además, el lunes, Signora había declarado en contra de la red telefónica que administra Hezbollah, lo que el líder del grupo chiita, Hassan Nasrallah, tomó como "una declaración de guerra" y advirtió que quien quiera "tocar" la instalación de comunicaciones, su grupo "les cortará las manos".

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