Impactan nuevas fotos de torturas en cárcel iraquí

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El caso de las torturas a prisioneros saddamistas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib se reavivó ayer cuando la cadena de televisión australiana SBS difundió crudas fotografías inéditas sobre las vejaciones perpetradas por soldados estadounidenses.

El escándalo desatado hace un año y medio condujo a la condena de varios soldados, pero el Pentágono y la Casa Blanca lograron quedar indemnes.

La repercusión del caso había pasado a segundo plano en los Estados Unidos, entre otros motivos, debido a que la administración de George W. Bush había prohibido la difusión de más fotografías a las publicadas en su momento.

Entre las fotos difundidas ayer se puede ver a un hombre con la garganta desgarrada, a otro con la cabeza gravemente herida y a un tercero cubierto con lo que parece ser materia fecal.


Al respecto, la ONU calificó las imágenes de «perturbadoras» y expresó su esperanza de que estos incidentes sean investigados «cuanto antes», indicó su portavoz Stephane Dujarric.


• Violencia innecesaria

El Departamento de Defensa «cree que la divulgación de las fotografías solamente atizará y probablemente producirá una violencia innecesaria en el mundo, y pondrá en peligro a nuestros militares», declaró el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman. «No tengo ninguna información específica sobre esas imágenes», dijo Whitman, al afirmar que el Pentágono revisó e investigó todas las fotografías de torturas de la prisión de Abu Ghraib que les entregó a las autoridades en 2004 el especialista Joseph Darby, el informante que detonó el escándalo. Un responsable del Pentágono, que requirió el anonimato, dijo que las imágenes se corresponden con las obtenidas por Derby.

Sólo unas pocas de esas fotos se dieron a conocer públicamente, debido a que el gobierno de los EE.UU impidió su difusión en territorio norteamericano.

Por su parte, el asesor legal del Departamento de Estado,
John Bellinger, dijo en conferencia de prensa que las imágenes «son repugnantes y muestran conductas reprochables». «Es desafortunado, además, que se difundan en momentos en que sólo contribuyen a avivar las llamas de la opinión pública en todo el mundo», agregó, en una aparente alusión a los disturbios en varios países musulmanes por la publicación en Europa de caricaturas de Mahoma.

Si bien la reciente furia musulmana tiene su origen en esos dibujos, los manifestantes además protestan contra los vejámenes a los prisioneros y la profanación del Corán en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, respectivamente.

Según Whitman, el escándalo desencadenó una docena de investigaciones e informes relativos al trato a los presos, más allá de los abusos documentados en la prisión iraquí.

«Específicamente en Abu Ghraib, se acusó de actos criminales y otras fallas a unos 25 individuos, oficiales y soldados»,
dijo Whitman. Las investigaciones oficiales arrojaron que las torturas en esa cárcel se debieron a una falla en la disciplina de la unidad de la prisión iraquí, y que no respondían a una política oficial.

Sin embargo,
los críticos denunciaron que ningún militar de alto rango haya sido condenado por el escándalo y reclaman una investigación independiente.

La comandante de la prisión durante el período 2003-2004 -cuando ocurrieron las torturas-, Janis Karpinski, fue la única oficial de alto rango sancionada con una reducción de rango (de general a coronel), de acuerdo con una orden del presidente George W. Bush, aunque no debió presentarse ante la Justicia militar.

• Condenados

El inspector general del ejército salvó de responsabilidades al teniente general Ricardo Sánchez, comandante de Irak en aquel tiempo, y a otros tres altos oficiales. Siete guardias de rango inferior fueron condenados por la Justicia militar, entre ellos, el líder de los malos tratos, el cabo Charles Graner, que recibió 10 años de prisión, y su novia de entonces, la soldado raso Lynndie England, condenada a tres años de cárcel.

«Ningún superior de la cadena de mando fue responsabilizado por estas horrorosas imágenes, y no se le permitió investigar a ninguna comisión verdaderamente independiente o a un fiscal especial», declaró el director legal del Center for Constitutional Rights (Centro para los Derechos Constitucionales), Bill Goodman.

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