Bagdad (ANSA, DPA, AFP) - La mayoría chiíta de Irak se hizo sentir nuevamente ayer, con una multitudinaria manifestación de decenas de miles de personas en Bagdad reclamando elecciones. Dada la situación de crecientes reclamos, conflictividad y terrorismo, los gobiernos de la ocupación -EE.UU. y Gran Bretaña-pidieron a Naciones Unidas que participe a los efectos de eventualmente reprogramar otra salida institucional a la prevista.
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Las fuerzas estadounidenses, entretanto, lanzaron una nueva operación, denominada «Determinación férrea», para capturar a «los jefes de las células de la guerrilla iraquí».
La ofensiva -agregó- se basa sobre información reunida por los servicios secretos, luego de que el fin de semana la resistencia se hiciera sentir con un atentado frente a la oficina del delegado estadounidense en Bagdad, Paul Bremer, que causó 25 muertos.
Los manifestantes chiítas entonaron consignas como «Sí al Islam, No al terrorismo» y «Elecciones sí, selección no», en referencia a la modalidad de formación de la Asamblea Nacional por vía indirecta (a través de un consejo de notables con representación regional que nombrarían un ejecutivo el 30 de junio) y no por comicios generales, tal como previó el plan de transición acordado por el gobierno provisional bajo mandato de EE.UU.
• Pedido a la ONU
La presencia de iraquíes en las calles se produjo horas antes de la reunión en Nueva York entre el administrador civil de Estados Unidos en Bagdad, Paul Bremer, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la que el norteamericano de Irak pidió a la organización multilateral apoyo al plan, lo que podría incluir una modificación del cronograma. Annan indicó que todavía faltan discusiones en el seno de la ONU para enviar un equipo técnico a Bagdad. La organización internacional ni siquiera tiene presencia en la capital iraquí a raíz de los atentados sufridos, sumado ello a los límites que las potencias ocupantes le imponían a su intervención.
Los iraquíes recorrieron las calles de Bagdad sin que se produjeran disturbios gracias a un riguroso operativo de control organizado por los propios chiítas y la policía.
El ayatollah Ali al Sistani, la personalidad más influyente entre los chiítas iraquíes, pidió elecciones inmediatas y se opuso a que la asamblea provisoria sea nombrada «desde arriba», en lugar de ser elegida por el pueblo.
La agenda de transición, que prevé elecciones generales recién para 2005, irritó en las últimas semanas a los seguidores de Sistani, cerca de 60 por ciento de la población iraquí.
• Proyectos
Bremer estima que sin el apoyo de los chiítas cualquier nuevo gobierno iraquí carecería de legitimidad, pero también considera que si la victoria electoral de aquéllos fuera demasiado importante generará un escenario de reacciones violentas en las minorías y llevará al país al borde de la guerra civil.
Mientras tanto, en el marco de la reconstrucción de Irak, EE.UU. presentó una serie de proyectos por 18,6 mil millones de dólares que apuntan a crear más de 50 mil puestos de trabajo antes de julio. Entretanto, un soldado norteamericano fue herido por desconocidos que atacaron una patrulla en Tikrit, al norte de Bagdad, mientras el domingo militares estadounidenses mataron a dos yemenitas y a un sirio que abrieron fuego contra ellos durante una requisa que realizaban en Bagdad
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