27 de junio 2005 - 00:00

Irán: nuevo líder prometió calma, pero atacó a EE.UU.

El triunfo de Mamad Ahmadineyad representa una reivindicación de los sectores más duros y antinorteamericanos del régimen iraní.
El triunfo de Mamad Ahmadineyad representa una reivindicación de los sectores más duros y antinorteamericanos del régimen iraní.
Teherán (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El presidente electo de Irán, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, anunció ayer, en sus primeras declaraciones tras su victoria electoral del viernes, que «la paz y la moderación» guiarán la acción de su gobierno, aunque advirtió que seguirá con el desarrollo del programa nuclear con fines pacíficos y arremetió contra EE.UU.

«Será un gobierno de la moderación, que rechazará el extremismo. Un gobierno para los 70 millones de iraníes, basado en la paz y la convivencia», dijo Ahmadineyad ante decenas de reporteros que esperaban sus definiciones sobre su futuro mandato tras su contundente victoria en los comicios del pasado viernes, en los que derrotó al moderado ex presidente Alí Akbar Hashemi Rafsanyani.

Al ser preguntado sobre el programa nuclear de Irán, Ahmadineyad afirmó que su país proseguirá con sus planes de desarrollo de la energía atómica, si bien insistió en que sus fines son pacíficos.

«Nuestra energía nuclear es fruto del propio esfuerzo de los iraníes. Continuaremos con esa tecnología con fines pacíficos para utilizarla en la generación de electricidad, además de para objetivos medicinales y agrícolas»,
precisó.

Ahmadineyad anunció que su país mantendrá en ese sentido sus negociaciones con la Unión Europea para esclarecer la naturaleza de los programas nucleares iraníes y tratar de llegar a un acuerdo definitivo.«Pero este diálogo -subrayó- debe ser mutuo y nosotros vamos a defender los derechos del pueblo de Irán.»

Estas primeras declaraciones a la prensa de Ahmadineyad como presidente electo iraní parecieron tener el propósito de calmar a la comunidad internacional, que tras su victoria electoral del viernes había expresado su preocupación por atribuirle un perfil ultraislamista.

• Respeto mutuo

El presidente electo iraní también aludió a la necesidad de preservar «el respeto mutuo» cuando fue preguntado sobre las relaciones que mantendrá con Estados Unidos, que acusa al régimen de Teherán de intentar acceder al armamento atómico y con el que no tiene relaciones diplomáticas desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979.

«Queremos desarrollar las relaciones justas y mutuas con todos los países y con todas las naciones», insistió el presidente electo iraní, quien puntualizó que «la política de Irán respecto de EE.UU. ya ha sido anunciada en repetidas ocasiones».

«Irán va por el camino del progreso y del desarrollo y no necesita realmente a Estados Unidos. Sin embargo, podremos trabajar con todos los países que no muestren animosidad hacia Irán»,
aseguró quien será el sexto presidente de la República Islámica de Irán.


En tanto, EE.UU. mantuvo su retórica filosa.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, previó una revuelta contra el nuevo mandatario y los líderes religiosos iraníes. «Pienso que en algún momento los jóvenes y las mujeres lo van a encontrar a él y a sus imanes (jefes religiosos) inaceptables», declaró Rumsfeld en una entrevista con la cadena Fox. «Yo no sé muchas cosas de este hombre pero él no es un amigo de la democracia y la libertad. Es una persona que apoya fuertemente a los ayatollahs y que dice a la gente de ese país cómo vivir», añadió.

Ahmadineyad afirmó que la principal línea maestra de su futuro gabinete será «la moderación» y rechazó cualquier tipo de «derivación o exageración en el gobierno del pueblo», en el que participarán «todos los que tengan los méritos necesarios», en referencia a que no realizará «purgas» en la administración del Estado.

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