Hawija, Irak (Reuters) - «Si tuviese que escoger ahora entre las fuerzas de ocupación estadounidenses y Saddam Hussein, escogería a Saddam, a pesar de que lo odio.»
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No hay dudas del desencanto de Ghassan Muzher al-Asi con la presencia estadounidense en Irak tras un feroz enfrentamiento entre árabes y estadounidenses esta semana en Hawija.
En esa ciudad, en una región entre la norteña ciudad petrolera de Kirkuk y el pueblo natal de Hussein, Tikrit, vive la tribu del jeque Obeid.
Las palabras de Al-Asi también reflejan la ira y hostilidad hacia las tropas estadounidenses en Irak.
Hombres armados atacaron el miércoles en la noche una patrulla estadounidense en el pueblo de Falluja, y la respuesta a la agresión causó la muerte de dos civiles iraquíes, daños a varias tiendas y alentó el sentimiento antiestadounidense en la ciudad. El último enfrentamiento en Hawija se sumó a una extendida incomodidad en Kirkuk, que aún se recupera de un choque entre kurdos y árabes, en el que murieron más de 10 personas. La violencia ha ensombrecido las próximas elecciones en la ciudad. Crecientes tensiones étnicas han plagado la ciudad desde que las tropas leales a Hussein escaparon hace seis semanas, desatando una ola de saqueos y violencia entre árabes, kurdos, turcomanos y asirios.
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