Jerusalén (ANSA, Reuters, AFP) - El gobierno israelí quedó envuelto en una grave crisis con la renuncia de los ministros laboristas del gabinete de Ariel Sharon, entre ellos el canciller, Shimon Peres, y el ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, tras fracasar las negociaciones sobre el presupuesto 2003.
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La crisis política en el gobierno abrió las puertas a la posibilidad de convocar a elecciones anticipadas entre febrero y mayo, aunque analistas coincidieron en que la crisis no provocará la caída inmediata del ejecutivo ya que la oposición no tiene el quórum suficiente de 61 bancas para retirar la confianza. Con la salida de los 25 diputados laboristas tras una jornada de febriles negociaciones, la coalición gobernante queda en minoría y sólo puede contar con 55 bancas sobre un total de 120. A pesar de ello, la ley de presupuesto 2003, fue aprobada con el apoyo de otros partidos.
El encuentro que debía sellar el acuerdo entre el primer ministro Sharon y el dirigente laborista y ministro Ben Eliezer, concluyó de manera tormentosa y con la decisión del último de entregarle al primero la renuncia, gesto imitado por el resto de sus compañeros de partido. «A todos ustedes que están contribuyendo a destruir el gobierno de unidad nacional, les pregunto: ¿un desacuerdo sobre el presupuesto es suficiente para hundir a nuestra nación? ¡No! Hay límites al desacato», expresó airadamente el primer ministro ante el Parlamento.
Sin embargo, Sharon había advertido claramente que pondría fuera del gobierno a todos los ministros que hubiesen votado contra la ley de presupuesto presentada. Ben Eliezer explicó que se oponían al mantenimiento en el presupuesto de los fondos para los asentamientos en los territorios autónomos palestinos, y el no aumento del dinero para jubilados y estudiantes. «La realidad social en la que vivimos es dura y compleja: hay decenas de miles de niños con hambre y se recorta a los jubilados». «Hemos agotado las posibilidades militares a disposición contra la Intifada palestina, y es tiempo de proponer un plan político», exclamó.
Un sector del laborismo, entre ellos el ex canciller Shimon Peres, vieron con malos ojos la postura de Ben Eliezer.
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