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Romulus Nicolae Moilat y su precaria vivienda en la periferia de Roma. La acusación contra
el inmigrante rumano por la violación y el asesinato de una mujer de 47 años conmocionó
a Italia y, llamativamente, llevó al gobierno de centroizquierda a plantearse un mayor
rigor contra los inmigrantes.
El alcalde izquierdista de Roma, Walter Veltroni, flamante jefe del recién nacido Partido Demócrata, convocó el miércoles a una conferencia de prensa en la que definió la agresión como «un auténtico horror» y «expresión de una violencia que desde hace unos meses ha empezado a manifestarse en nuestras ciudades».
«No quiero hacer generalizaciones contra un solo país», agregó el intendente de la capital, «pero cuando 75% de los arrestados procede de un solo país, y todos los episodios tienen la misma modalidad, es decir la agresión violenta, robo, violación y homicidio, existe un problema específico», sostuvo.
El miércoles a la noche, Prodi convocó a un Consejo de Ministros extraordinario para transformar el proyecto de ley sobre seguridad ya preparado en un decreto, con aplicación inmediata, que permite la expulsión del país de ciudadanos de la UE que hayan cometido delitos graves.
Entonces el jefe de gobierno italiano habló por teléfono con el primer ministro rumano, Calin Popescu Tariceanu, y ambos decidieron adoptar lo antes posible un plan de acción «enérgico» para contrarrestar los delitos atribuidos a ciudadanos rumanos.
Tres agentes de policía de ese país viajarán a Italia para ayudar a los italianos a enfrentar a la delincuencia rumana, sumándose así a los cinco ya integrados a fuerzas especiales de las comisarías de Roma, Milán, Bolonia y Padua.
Según el último informe de Caritas, en Italia viven unos 556.000 rumanos, una presencia que creció de manera vertiginosa desde que Rumania entró en la UE, en enero de 2007. Muchos de ellos, como Moliat, viven en condiciones precarias, alojados en chozas improvisadas en la periferia de las ciudades.
Según datos de 2006 de las fuerzas de policía italiana, los delincuentes rumanos ocupan el primer lugar por homicidios -son 15,4% del total de los extranjeros denunciados-, violencia sexual, robos de vehículos, a viviendas, a comercios y extorsiones. Y se están acercando «agresivamente a otros circuitos criminales más remunerativos como el tráfico de droga, la inmigración clandestina y la trata de seres humanos», según un informe sobre criminalidad entregado al Parlamento.
En Rumania la noticia de la agresión a Giovanna Reggiani provocó indignación y vergüenza. «Italia declara guerra a los delincuentes rumanos», tituló ayer el diario « Adevarul», en cuyo forum se expresan también los ciudadanos: «A causa de los delincuentes, toda la nación rumana sufre».



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