Severino Cavalcanti se verá obligado a dejar su puesto de presidente de la Cámara de Diputados de Brasil. Con las serias denuncias en su contra, el escándalo de corrupción toma un nuevo rumbo.
Brasilia (EFE, diarios locales) - El titular de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, acusado de recibir coimas, le reveló al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que hoy presentará su renuncia, mientras el gobierno y la oposición ya disputan abiertamente su sucesión.
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En un encuentro a puertas cerradas en el Palacio de Planalto (sede del gobierno) que duró cerca de una hora, Cavalcanti, acusado de haber recibido coimas para prorrogar la concesión del restorán del Congreso, fue recibido el lunes a la noche por Lula, a quien le anunció que abandonará el cargo.
El controvertido legislador vio complicarse su situación al aparecer documentos que probarían una extorsión al empresario quien pagó los sobornos. «Hay datos, documentos y material muy contundentes que demuestran su culpa», declaró el procurador general de la República, Antonio Fernando de Souza.
La intención del encuentro del presidente con el acosado Cavalcanti, del Partido Progresista (PP, derecha), integrante de la coalición gobernante, era asegurar la «preservación de aliados que ocupan cargos en la administración federal», según el periódico «Hora Zero».
Lula, agregó el diario gaúcho, recibió a Cavalcanti con la intención de mantener al ministro de Ciudades, Márcio Fortes, también del PP, y «por lo menos en un primer momento» al hijo de Severino, José Maurício Cavalcanti, que tiene un cargo federal en el estado de Pernambuco.
• Debilidad
En una reunión con cinco ministros, Lula reconoció, antes de su encuentro con Cavalcanti, que su Partido de los Trabajadores (PT) está «débil» y por eso debe buscar el modo de colocar un hombre propio o un aliado como sucesor del titular de la Cámara baja. El cargo tiene la importancia de estar segundo en la sucesión presidencial, detrás del vice José Alencar.
El PT, en medio de un delicado proceso electoral interno para renovar a sus autoridades, tras la caída de su dirección por asuntos de corrupción, esgrimió ayer una tradición no escrita, según la cual el partido con más diputados preside la Cámara.
El jefe de la bancada oficialista, Henrique Fontana, aclaró que si eso no se respeta, el PT «irá a la lucha», lo que cayó mal a la oposición, que se mostró desafiante.
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